¿Qué es la alimentación complementaria y cuándo introducirla en bebés y niños?

La alimentación complementaria es el inicio de la alimentación sólida en bebés, complementándose con la leche materna o de fórmula. Se suele iniciar a partir de los 6 meses de vida con ciertos requisitos, con alimentos en pequeñas porciones, evitando algunos como las algas o los productos procesados

Alimentación complementaria

En los primeros meses de vida, la principal alimentación para el bebé es la leche materna o la leche de fórmula. Eso sí, cuando va pasando el tiempo, hay que empezar a tomar otro tipo de alimentos más sólidos, los cuales complementen a la alimentación con leche materna.

Eso es lo que se conoce como alimentación complementaria, ya que complementan la lactancia, pero no la sustituyen. Eso sí, hacer un buen proceso no es tan sencillo, pues hay muchas dudas, como el tipo de alimento que se debe tomar, cómo se debe hacer y otras dudas típicas. Por ello, vamos a contar todo sobre este tipo de alimentación y a explicarte cómo debes hacerlo.

Todo sobre la alimentación complementaria

La alimentación complementaria es el inicio de la diversificación alimentaria del bebé. Es una etapa importante para su desarrollo, ya que marca la transición hacia una alimentación sólida y hacia el destete. ¿Cómo debe hacerse? Pues para responderlo, tenemos que explicarlo en los siguientes apartados.

¿Cuándo se inicia?

La primera duda que hay que resolver es la de cuándo se empieza. Según la OMS y la AEP, la alimentación complementaria nunca debería empezar antes de las 17 semanas de vida, siendo lo aconsejable a partir de los 6 meses.

Los requisitos típicos para iniciar la alimentación complementaria

Eso sí, lo de los 6 meses es una fecha orientativa, ya que es más aconsejable fiarse de los requisitos. Los bebés que ya quieren este tipo de alimentación ya presentan interés por la comida, no tienen reflejo de extrusión, tiene una buena coordinación ojo-mano-boca y se pueden sentar bien. En el caso de que sea prematuro, debes consultar con el pediatra para saberlo.

Problemas de iniciar antes de tiempo

Iniciar la alimentación complementaria antes de tiempo tiene consecuencias para el bebé, tanto a corto como a largo plazo. A corto plazo puede producir atragantamientos, gastroenteritis, problemas de biodisponibilidad de hierro y zinc y sustitución de tomas de leche.

A largo plazo, los riesgos de obesidad aumentan, además de aparecer eccema atópico, aumento de posibilidades de que aparezca diabetes de tipo I y un destete precoz.

Problemas de retrasar su inicio

Iniciar antes de tiempo es malo, pero lo es también retrasar mucho su inicio. Eso puede provocar el riesgo a alergias alimentarias, dificultad para que el niño acepte nuevos sabores, alteración en el sentido del olfato y déficit de algunos minerales como el hierro y el zinc.

¿Cómo iniciar la alimentación complementaria?

No hay normas estrictas para iniciar este tipo de alimentación, pues se adapta a cada familia. Eso sí, hay unas normas generales, como priorizar los alimentos ricos en hierro y zinc, ofrecer durante 3 días seguidos los alimentos con riesgo alergénico como el pescado, la leche o la soja, no añadir sal ni azúcar y ofrecer agua durante las comidas.

Las porciones deben ser pequeñas, para ir aumentándolas a medida que el niño crezca y le vayan saliendo los dientes. Es importante no forzar al niño a comer, respetando la saciedad y el hambre del hijo. Empieza por una alimentación triturada, aumentando la textura y los grumos poco a poco, para que no coja aversión a las texturas.

Finalmente, ten paciencia, come en familia en un horario ordenado, sé paciente y no conviertas la comida en un momento de lucha. Asimismo, no uses la comida como premio, consuelo o chantaje.

Alimentos que se deben introducir primero

Los alimentos que se deben introducir primero son los ricos en hierro y zinc, con el fin de evitar anemia. Por otro lado, también se deberían introducir antes alimentos potencialmente alergénicos, incluyendo algunas frutas enteras, verduras (salvo de hoja verde o borraja, que se dan más tarde), cereales naturales, carne y pescado blanco, legumbre o huevos.

Alimentos que se deben evitar

Hay algunos alimentos que se deben evitar durante el primer año de vida, como frutos secos enteros, azúcares, edulcorantes, miel, sal, carnes de caza, algas, embutidos, verduras de hoja verde, productos procesados, pescado azul o de gran tamaño, vísceras, cabezas de gambas, setas o galletas. En este último caso, no te fíes de las galletas infantiles.

Además, ten cuidado con los productos lácteos. Recuerda que la leche materna o de fórmula seguirá siendo su alimento fundamental durante el primer año de vida y que lo demás solamente serán complementos a este tipo de alimentación.

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