5 trucos para que los niños coman bien

Los mejores consejos prácticos para que los niños coman bien y tengan una buena alimentación sin que acabes desesperado como padre.

Para muchos padres, el hecho de que sus hijos coman bien es cuanto menos una utopía. Cada niño es un mundo y, mientras que algunos devoran cualquier alimento que hay en el plato, para otros el momento de la comida se convierte en una gran batalla con sus padres.

En el segundo caso, es importante poner en práctica una serie de consejos para mejorar la relación de los más pequeños con la comida. Ahora bien, este debe ser un proceso gradual que lleva tiempo. Ningún niño va a aprender a comer bien de un día para otro.

Es importante partir de la base de que hay niños a los que les gusta comer más que a otros, del mismo modo que ocurre con los adultos. En cualquier caso, de lo que se trata es de que mejoren el interés por la comida y tengan más interés por descubrir nuevos alimentos.

¿Cómo hacer que los niños coman bien?

Una vez los bebés cumplen seis meses, empiezan con la alimentación complementaria. Los padres suelen agobiarse cuando comienza esta etapa en la alimentación de sus hijos, sobre todo si son primerizos. Es normal ya que los bebés empiezan a experimentar nuevas texturas, sabores y temperaturas.

Lo más importante es tener claro que se trata de una alimentación complementaria. La leche continúa siendo la base de la alimentación de los más pequeños, así que si en un principio no quieren comer otros alimentos no pasa absolutamente nada.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando los niños son más mayores y no quieren comer un determinado alimento, como los garbanzos o las espinacas, por ejemplo? Los gustos de los más pequeños cambian, así que, si no quieren comer algo, lo mejor es dejar de dárselo durante un tiempo, y luego volver a intentarlo. Si el alimento en cuestión sigue sin gustarle pero come otros que le aportan los mismos nutrientes, no hay ningún problema.

Otros consejos básicos para conseguir el objetivo de que coma de todo

  • Sugerir mejor que obligar. Uno de los consejos básicos es el de no obligar a comer a los más pequeños en ningún caso. Si realmente lo que se busca es que los niños construyan una relación saludable con la comida, meterle las cucharadas de comida mientras lloran y patalean no es la mejor de las opciones. Si no quieren comer, lo mejor es tratar de cambiar la estrategia: darles un poco de pan, probar con otro alimento, dejar que sean ellos mismos los que coman solos porque igual lo que quieren es experimentar…
  • Misma comida para toda la familia. Siempre y cuando los niños no tengan alergia a ningún alimento, no tienen por qué comer diferente a sus padres. No hay que olvidar que los más pequeños aprenden por imitación, así que a la hora de comer siempre les llama más la atención algo que también coman los adultos que ellos toman como referencia, sus padres.
  • Nuevos sabores. Obligar a los niños a comer algo no es lo mejor, así que lo ideal es invitarles a probar. Tienen que saber que tienen opciones y que, si no les gusta, nadie va a obligarles a comérselo. De lo contrario, van a tener miedo de probar cosas nuevas. Sólo así les va a gustar probar nuevos alimentos y descubrir poco a poco cuáles les gustan y cuáles no.
  • Rutinas que apetezcan. Y, por último, es indispensable crear una rutina divertida y saludable para que el momento de la comida sea lo más agradable posible. Nada de comer con la televisión puesta o hacerlo a todo correr. Hay que tomarse este momento con calma y aprovechar para hablar de qué tal ha ido el día o de qué han hecho en el colegio.

Si estás cansando de tener que pelear con tu hijo cuando llega la hora de comer, seguro que estos consejos te resultan de gran ayuda. Si prueba un alimento y dice que no le gusta, no debes tomarlo como una verdad absoluta. Prueba a ofrecérselo de nuevo cuando pasen unas semanas. Algunos expertos aseguran que un niño puede necesitar probar un alimento hasta 15 veces para decidir si le gusta o no de manera definitiva. Por lo tanto, debes tener mucha paciencia. Frustrarte y castigar al niño sólo va a hacer que responda negativamente al alimento. Seguro que con calma y tiempo tu hijo come mucho mejor.

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