[Vídeo] Experimento social sobre la generosidad de los niños

Son varios los experimentos sociales que muestran que los niños son generosos, altruistas y empáticos, demuestran tener una capacidad innata de comprender los problemas de los demás e intentar ayudarles en la medida de lo posible. Hoy os hablamos de uno de estos experimentos sociales en los que se muestra que un niño pequeño renuncia a algo que le puede gustar mucho, como por ejemplo un helado, en favor de alguien que sufre necesidades económicas.

Niños generosos

Anteriormente hemos conocido diversos experimentos sociales que tienen el cometido de testar la generosidad que tienen los niños ante diferentes situaciones, como por ejemplo compartir o renunciar a un juguete para que alegre la vida de los niños más necesitados, renunciar a su comida preferida para dársela a alguien que tiene pocos recursos económicos, etc. Lo cierto es que muchos experimentos de este tipo demuestran que los niños son más altruistas y generosos de lo que podemos pensar, muestran más empatía y son en muchas ocasiones muy solidarios.

Hoy queremos que veíais un vídeo publicado hace un par de años, se trata de otro experimento social sobre la generosidad de los niños en el que los pequeños deben decidir entre gastarse un dólar en un rico helado o dar el dinero a una persona sin hogar que está pidiendo ayuda en la calle frente al puesto de helados.

Podéis ver que los padres dan a los niños un dólar para que se compren un helado y esperan a una distancia prudencial, de este modo no influyen en la decisión que puedan tomar. Cuando los niños llegan a la heladería y ven a la persona sin hogar pidiendo ayuda, durante unos momentos piensan qué hacer, la imagen de quien pasa necesidad prevalece ante su deseo del helado y optan por dar el dinero al necesitado. Tras esta acción vuelven contentos junto a sus padres, sintiéndose satisfechos, más que si hubieran disfrutado del helado.

Todos los niños que aparecen en el vídeo realizan la misma acción, salvo el último, se trata de una niña que duda ante la escena y termina acercándose a la heladería, después de comprar el helado se acerca a la persona sin hogar y se lo regala. Todos los niños tienen entre cuatro y seis años de edad, y en todos los casos la respuesta es fruto de la empatía, que como ya explicamos en otras ocasiones, se trata de un factor innato que no aparece fruto de la educación y así lo demostró un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Chicago.

Lo que sí es cierto es que la empatía, aunque es un factor innato, puede potenciarse o disminuirse dependiendo de la educación y el factor cultural. Si la empatía, la generosidad y el carácter altruista que se puede tener de pequeño se mantuviera en edad adulta, muchos de los problemas actuales por los que pasa la humanidad posiblemente no existirían. Lamentablemente, en muchas ocasiones y en edad adulta prevalecen otros comportamientos, como el egoísmo u otros que son antagonistas.

Este vídeo, como otros tantos que hemos conocido, invitan a la reflexión y a intentar comprender por qué se pierden esos valores que se tienen de niño con el paso de los años.

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