¿Un niño pequeño puede viajar en taxi sin silla de retención?

No tiene sentido que la ley permita que un niño pequeño pueda viajar en el asiento trasero de un taxi sin la correspondiente silla de retención, dentro de la ciudad, esta es una excepción que antepone el negocio a la seguridad de los niños. A esto hay que añadir que en el caso de viajar, la responsabilidad en el caso de siniestro es de los padres, es un modo de obligar a que no se monten con niños pequeños.

Viajar en taxi con niños

En las grandes ciudades un niño pequeño puede viajar en taxi sin silla de retención, la normativa vigente concreta que los niños pueden viajar sin silla, siempre y cuando se trate de trayectos urbanos, nunca fuera de las ciudades y tampoco en ningún tipo de carretera. Por otro lado, se prohíbe terminantemente que los niños con una estatura inferior a 135 centímetros viajen en los asientos delanteros de cualquier tipo de vehículo, sin embargo, en el caso de los taxis, un niño sí podría ocupar el asiento delantero (copiloto) con la correspondiente silla de seguridad, si los asientos traseros están ocupados por niños menores.

La Ley debería ser igual para todos, sin excepciones, que uno sea taxista no le libra de tener un accidente, y no debería eximirle de la responsabilidad de garantizar la seguridad e integridad de los niños dentro del vehículo. Si paras un taxi en Barcelona y llevas a un niño de 2 o 3 años, la responsabilidad de montarlo en el vehículo es de los padres, el taxista se lava las manos. Si le preguntas por la silla de retención infantil, la respuesta es que no la tienen, ya que es un inconveniente para su negocio, además rápidamente citan la legislación indicando que los niños pueden viajar en su vehículo sin la correspondiente silla de seguridad.

Para quien quiera coger un taxi en Barcelona, en Madrid o en cualquier otra gran ciudad, que esté provisto de sillita de retención, debe llamar a la centralita y solicitar el vehículo que la porta, y en este caso toca esperar, en el mejor de los casos, unos 20 a 30 minutos. Curiosamente, en todas las ocasiones que hemos solicitado un taxi con sillita, siempre hay que esperar como mínimo ese tiempo, nunca se da el caso de que el vehículo esté cerca de nuestra ubicación y pueda recogernos en pocos minutos.

Un taxista podría llevar la sillita en el maletero hasta que la necesitara, pero eso no es posible porque el maletero está destinado al transporte de las maletas de los pasajeros. Podría colocar en los asientos traseros una silla de retención infantil, pero no es viable porque puede perder carreras en las que quieran viajar cuatro personas y su equipaje. No es culpa de los taxistas, la ley les ampara y ellos tienen que rentabilizar su negocio, hay que culpar a quien se encarga de legislar.

Se debería prohibir que los niños pequeños pudieran montar en los asientos traseros de un taxi, tal y como se prohíbe en el resto de vehículos, así mismo, obligar a que un porcentaje de taxis estuvieran preparados para ofrecer el servicio a las familias con niños. Si preguntas a la compañía de taxis, aseguran que disponen de estos vehículos, pero siempre toca esperar mucho tiempo el servicio, lo que delata que van muy cortos de taxis con sillas de retención infantil, seguramente la mayoría no querrán ofrecer este servicio porque se reducen el número de carreras.

Precisamente, los estudios indican que los trayectos urbanos son muy peligrosos para los niños, las áreas urbanas y los viajes rutinarios como los que realizan para llevar al niño al colegio, o los que realizan los taxistas, para llevar a los pasajeros a su destino, provocan un exceso de confianza. De acuerdo que se circula a menos velocidad (algunos no), pero hay que tener en cuenta que un simple frenazo viajando a una velocidad de 50 kilómetros/hora, un niño sin sistema de retención se convierte en un proyectil que equivale a media tonelada de peso.

Los expertos en seguridad infantil recomiendan que los niños, bajo ninguna circunstancia, viajen sin su sistema de retención en ningún vehículo, al margen de que la ley permita trayectos en taxi en núcleos urbanos. Se agradece la opinión de los expertos, pero más se agradecería que la DGT dejara a un lado las cuestiones económicas para hacer excepciones como la de los taxistas, ya que antepone el negocio a la seguridad de los niños y además, hace responsables a los padres en el caso de accidente.

Foto | Francesc_2000

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