Un bebé considerado un terrorista por un error

La embajada estadounidense del Reino Unido solicitó la presencia de un bebé de tres meses por considerarse un posible terrorista. Parece ser que en el formulario para solicitar un visado para viajar a Estados Unidos, el abuelo tuvo la equivocación de contestar “sí” a la pregunta “¿quiere participar o ha participado en actividades terroristas, espionaje, sabotaje o genocidio?”

Bebé considerado un terrorista

En los temas burocráticos se suelen cometer algunos errores, en unos casos solucionarlos puede ser un quebradero de cabeza, mucho papeleo y pérdida de tiempo, en otros, a pesar de que el error pueda ser muy obvio, se debe llevar a cabo el oportuno papeleo para deshacerlo, no existe ningún mecanismo directo que lo solvente. Un ejemplo de errores evidentes es el caso de un bebé considerado un terrorista al haber cumplimentado la familia, y concretamente su abuelo, el formulario requerido para poder viajar a Estados Unidos.

El pequeño Harvey Kenyon-Cairns tan sólo tiene tres meses de edad e iba a viajar a Orlando (Estados Unidos) con su familia para pasar unos días de vacaciones. Para poder entrar en el país es necesario cumplimentar un formulario de entrada con el que se puede obtener el visado. Parece ser que el abuelo del pequeño se encargó de rellenarlo y tuvo una fatal equivocación, a la pregunta ¿quiere participar o ha participado en actividades terroristas, espionaje, sabotaje o genocidio?, el abuelo marcó la casilla del “sí”, un error que no fue pasado por alto.

El visado fue negado y se le llamó a declarar a la embajada estadounidense que se encuentra en Londres, para ello tuvo que desplazarse desde Cheshire (Condado Ceremonial de Inglaterra), un viaje largo para solventar un error muy evidente. Allí los funcionarios de la embajada se disponían a interrogarle, seguramente se sorprendieron y detectaron claramente que se trataba de un error.

El abuelo, que parece tener buen sentido de humor, pensó en presentar al pequeño con un mono de color naranja, color habitual en los presos estadounidenses, pero al final decidió no realizar esta acción, sobre todo porque quizá los funcionarios no verían el aspecto divertido de la situación.

Evidentemente el pequeño no tenía intención de realizar ningún atentado, sabotaje o espiar, lo más que podía hacer era manchar los pañales y con el olor espantar a quienes estuvieran cerca de él. El caso es que el error le costó a la familia el desembolso de 3.000 libras (casi 3.600 euros), debido a que el nuevo visado no llegó a tiempo para poder realizar el viaje, por lo que el pequeño y sus padres tuvieron que retrasarlo.

Sorprende que a pesar de que el error era evidente, ya que en el formulario se detallaba la edad del pequeño, la embajada de Estados Unidos no quisiera solucionarlo para evitar posibles riesgos y no dio por sentado que se tratase de una equivocación, obligando a la familia a realizar todos los trámites burocráticos oportunos para subsanarlo.

Como explican en este artículo de la publicación digital The Guardian, si una persona es un terrorista, va a acometer actos de espionaje, etc., resulta bastante evidente que no se le ocurrirá marcar la casilla del “si” a la pregunta antes mencionada. Quizá deban plantearse analizar las preguntas del formulario y emitir uno nuevo más lógico y coherente, sin preguntas tan absurdas.

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