Testimonio de los beneficios de los huertos escolares

En el vídeo podéis conocer un testimonio de los beneficios de los huertos escolares, una niña de Guatemala habla sobre cómo el programa del huerto escolar ha permitido que aprenda más sobre la procedencia de los alimentos, ha mejorado su alimentación, su estado de ánimo y su visión sobre lo que es una producción sostenible.

Cultivar alimentos en la escuela

En varias ocasiones hemos hablado en Pequelia de los huertos escolares y de todos los beneficios que ofrecen, tanto en los países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo. Con los programas de huertos escolares los niños aprenden de dónde proceden los alimentos, adquieren valores ecológicos, comprenden la importancia de la sostenibilidad, se incrementa la probabilidad de que acepten de mejor grado alimentos como las verduras y las hortalizas, etc.

En los países en vías de desarrollo, estos programas ayudan a la agricultura local, fortalecen los sistemas alimentarios locales y lo más importante, ayuda a los niños a mejorar la alimentación, pudiendo hacer extensivas al resto de la familia las putas alimentarias que siguen. En los países desarrollados los huertos escolares ofrecen beneficios similares, especialmente en lo referente a la alimentación y la educación nutricional.

En el vídeo que veréis a continuación, podéis conocer un testimonio de los beneficios de los huertos escolares. Una niña de 12 años llamada Dulce María Díaz Pérez, que estudia en un colegio de Tejutla (Guatemala), explica su experiencia. La pequeña aprende sobre agricultura sostenible, nutrición y otras cuestiones relacionadas con la producción de alimentos en el huerto de su escuela, iniciativa que forma parte de un plan de alimentación escolar en el que están implicados profesores, padres y agricultores.

La iniciativa sigue el modelo de Escuelas Saludables Sostenibles del Programa de Cooperación Internacional Brasil-FAO y Sur-Sur en la región, que se introdujo por primera vez en el país en el año 2014. Desde entonces se ha avanzado mucho, hasta el punto de que el Gobierno se ha implicado, tras constatar los beneficios del programa. La niña habla de cómo cultivan y utilizan el fruto de su trabajo en la alimentación, de lo variadas que ahora son las comidas, de cómo el cambio de alimentación ha mejorado su estado de ánimo y su energía, en definitiva, de cómo el huerto escolar ha cambiado un poco su vida y su percepción de los alimentos.

En nuestro país, todos los colegios deberían tener un huerto escolar, los niños deben aprender cómo se producen los alimentos, qué beneficios ofrece el sistema de producción ecológica, los beneficios que ofrecen los alimentos que cultivan a la salud, etc. Dado que al Gobierno del país le cuesta tanto introducir una asignatura de nutrición, debería optar, al menos, por este tipo de alternativas, estableciendo un plan nacional para la creación de huertos escolares por todo lo que pueden aportar a los niños y no sólo en las áreas descritas, también en el trabajo en equipo, por ejemplo.

Lamentablemente son pocos los colegios que cuentan con un huerto escolar, si tanto nos preocupa la alimentación, el aumento del índice de sobrepeso y obesidad, la falta de conocimiento que tienen los niños sobre la procedencia de los alimentos que consumen, hay que empezar a poner en marcha este tipo de iniciativas que tan buenos resultados dan. Podéis conocer más detalles del programa de huertos escolares de la FAO a través de su página oficial.

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