Por qué después de comer hay que esperar para bañarse en la playa

Aunque a día de hoy no existen apenas evidencias científicas, los expertos recomiendan que los niños después de comer, esperen un tiempo prudencial de unas dos horas antes del baño en la playa, la piscina u otro medio acuático.

Baños y calambres

Hoy respondemos a la pregunta sobre por qué después de comer hay que esperar para bañarse en la playa, una recomendación que los que hoy somos padres hemos recibido de nuestros padres y que aplicamos con nuestros hijos, pero, curiosamente es una recomendación que apenas tiene evidencias científicas, sin embargo, los médicos recomiendan que se cumpla con ella a fin de evitar problemas.

La razón que se argumenta para esperar este tiempo prudencial de un par de horas antes de ir al baño es evitar un corte de digestión, ya que al entrar en contacto con agua a una temperatura por debajo de la temperatura corporal, la sangre se desplaza a la piel para equilibrar el cambio de temperatura dejando con falta de sangre al sistema digestivo durante el proceso de digestión. Hay que decir que esta es una de las varias razones que pueden provocar este problema, hacer ejercicio físico y posteriormente sumergirse en agua fría también lo puede provocar, aunque no sería exacta la definición de corte de digestión.

Lo cierto es que la explicación habitual es decir que bañarse después de comer es peligroso debido a que se puede producir un calambre, lo que impediría nadar y, en consecuencia, aumentar el riesgo de ahogo, de ahí que los especialistas recomienden esperar un tiempo prudencial antes de bañarse. Pero, incluso esta explicación no tiene evidencias científicas que relacionen el ejercicio (bañarse) tras la comida con los calambres.

Lo que sí se sabe es que realizar ejercicio vigoroso altera el flujo de sangre que en principio se concentra en el sistema digestivo para trasladarse a las zonas de actividad física, desatendiendo la digestión, ya que el organismo prioriza el esfuerzo físico al considerarse un proceso más importante. Entonces se produce el corte de digestión, cuyos síntomas son los mareos, los vómitos, los escalofríos, las náuseas, los calambres, el sudor intenso, la palidez de la piel o el pulso débil. Varios estudios realizados con deportistas profesionales en relación a los calambres, se han realizado con nadadores profesionales, y en ambos casos la actividad exige más esfuerzo que el que realizan los niños en el baño.

Es posible que se produzca flato, un dolor similar al de un calambre, pero totalmente diferente, se trata de un dolor abdominal transitorio asociado al ejercicio físico y tampoco se comprende completamente cómo se origina. Se ha descubierto que los nadadores de élite tienen más probabilidades de sufrir flato, igual que las personas que han ingerido una copiosa comida una o dos horas antes de realizar una carrera, que son más propensos a padecer flato incluso esperando un tiempo prudencial. En este caso, parece algo contradictorio con lo que se les recomienda a los niños, pero también es cierto que hay digestiones que son más lentas.

Se puede producir dolor abdominal transitorio en los baños infantiles, lo que aumentaría el riesgo de ahogamiento, especialmente si se produce en aguas profundas y sin posibilidad de agarrarse a algo para flotar. Lo cierto es que cada año se ahogan muchos niños y el dolor abdominal es la principal causa de ello, pero el hecho de comer no figura como razón determinante que provoque el dolor y en consecuencia se produzca el ahogamiento.

Los expertos comentan que existen muchos otros riesgos que pueden provocar dolores, mareos, desvanecimientos y no están asociados a la comida. Se puede decir que, en cierto modo, hay consenso sobre la poca relación entre la comida y el corte de digestión, pero como ya hemos comentado, esperar un par de horas antes de bañarse es una de esas evidencias que no están respaldadas por la ciencia. Pero los expertos siguen recomendando que se siga el consejo, sobre todo porque los niños corren más riesgo de ahogarse si se bañan después de comer, algo que reflejan las estadísticas.

En definitiva, mientras no exista una clara respuesta científica, lo mejor es hacer caso de la regla y que los niños esperen el tiempo recomendado antes de bañarse, hay muchas actividades que pueden realizar mientras esperan el momento de ir al agua.

Foto | PoolSafely

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