Partos entre montañas de basura

En el vídeo podéis conocer a Las de Rusmini, una mujer que trabaja en un vertedero de Bantar Gebang (Indonesia) reciclando materiales de desecho, y, además, asiste partos de las mujeres embarazadas que también trabajan separando basura en el vertedero.

Las de Rusmini o Mak Muji

Seguramente el vídeo que vais a ver a continuación os sorprenderá y sobrecogerá, en él aparece Las de Rusmini, una mujer de 55 años cuyo trabajo es rebuscar entre la basura generada por los residentes de Yakarta (Indonesia). Es una de tantas recicladoras del vertedero de Bantar Gebang que se gana la vida recuperando plástico, metal, neumáticos y todo aquello que pueda ser recuperado por la industria.

Además de este trabajo, desarrolla otro en el que asiste partos entre montañas de basura, es una “comadrona” sin título que ha aprendido a traer al mundo a los bebés a base de práctica, aunque también se encarga de ayudar a las mujeres embarazadas con otras prácticas. En el vídeo podéis ver cómo realiza masajes prenatales para intentar aliviar el dolor de las mujeres que están embazadas y viven en el vertedero.

Las de Rusmini o Mak Muji, como la llama todo el mundo que la conoce, asiste los partos desde su inicio, comprueba la posición del bebé y si no es la correcta procura ayudar a que se coloque boca abajo, se mantiene al lado de las parturientes desde que se inicia la fase de dilatación y hasta que se produce la fase de expulsión y parto, posteriormente se encarga de retirar la placenta, cortar el cordón umbilical y entregar el bebé a su madre. El entorno no es, ni de lejos, el más adecuado para traer un bebé al mundo, pero sucede. La partera explica que materiales utiliza para asistir los partos, hilo para atar el cordón, un paño para envolverlo, aceite para dar un masaje al recién nacido, jabón y poco más.

La labor que desarrolla esta partera es loable, brinda algo parecido a una asistencia sanitaria a aquellas trabajadoras o recicladoras que no pueden permitirse asistencia sanitaria (se puede decir que todas). Los bebés nacen en un ambiente cargado de moscas, olores, ratas, sonidos de camiones de la basura que descargan continuamente en el vertedero… es un panorama que estremece. A esto hay que sumar que los recién nacidos no cuentan con un certificado de nacimiento, por lo que lo tienen complicado para poder acceder a servicios públicos.

Quienes viven en el vertedero forman una población invisible que no parece importar a nadie, y no hablamos de un puñado de personas, sino de unas 350.000 personas que se calcula que viven en Yakarta recogiendo basura, aunque ese número se eleva hasta los cinco millones si se habla de toda Indonesia. La partera ayuda a muchas mujeres que esperan un bebé y que no pueden permitirse pagar los 90 euros que vale el parto en un hospital. Personas como Las de Rusmini deberían ser reconocidas por la labor que desarrollan, al menos, con reportajes como este de El País, se realiza ese reconocimiento y se da visibilidad a los problemas de quienes apenas tienen para comer.

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