Los deberes en verano

Para los expertos, los deberes de verano deben contar con las nuevas tecnologías y las aplicaciones informáticas, deben estar diseñados para realizar actividades que no son habituales durante la temporada escolar pero que son lúdicas y enriquecedoras. De todo ello nos habla Begonya Nafría, Licenciada en Pedagogía y Project Manager del Hospital Sant Joan de Déu.

Eficacia de los deberes de verano

Las vacaciones de verano son especialmente esperadas por los niños, es un periodo en el van a poder jugar, realizar todo tipo de actividades, disfrutar del sol y del agua… para algunos niños las vacaciones no resultan tan agradables y divertidas porque tienen que estudiar y hacer deberes, una obligación que provoca que entre en contradicción la asociación del verano con el tiempo de descanso y diversión. Hay que recordar que lo mismo ocurre con las vacaciones de Navidad. Sobre los deberes en verano nos habla en el vídeo Begonya Nafría, Licenciada en Pedagogía y Project Manager del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona).

Primero hay que tener en cuenta si los niños han superado satisfactoriamente el curso escolar o si por el contrario deberán realizar la recuperación en septiembre de las asignaturas que hayan suspendido. En este caso, la experta comenta que existen alternativas interesantes que permiten reforzar asignaturas que los niños no han aprobado, un ejemplo es el Programa Exit de Barcelona creado en el año 2001 y orientado a los niños que pasan de Primaria Secundaria. Los niños asisten una o dos horas al día al instituto para realizar actividades de refuerzo con la ayuda de estudiantes de las distintas disciplinas del colegio.

En el caso de los niños que han superado el curso escolar con éxito, la experta considera que el concepto de deberes de verano tiene que alejarse de los habituales cuadernillos de tareas. Cree que este tipo de actividades están desfasadas, ahora se debe apostar por las nuevas tecnologías y las aplicaciones informáticas, así como llevar a cabo actividades enriquecedoras que no son habituales durante el curso escolar, que se pueden integrar dentro del periodo vacacional, como por ejemplo la salida a los museos, realizar actividades que favorecen el desarrollo de la creatividad, algo que suele estar más limitado en las temporadas escolares…

Para la experta el verano tiene que ser una época del año en la que los niños puedan aprender y a la vez disfrutar, siempre en el marco de un programa adecuado a su edad y necesidades, así como a las circunstancias individuales de cada familia. Algunos estudios han querido evaluar la efectividad de realizar deberes en verano y si afectan al rendimiento escolar, la conclusión a la que se ha llegado es que no son relevantes, lo que se podría traducir en una pérdida de tiempo. De ahí que se busquen fórmulas que sean más efectivas y que permitan progresar a los niños, la experta comenta que el aspecto lúdico es muy importante, las experiencias ayudan a enriquecer y aprender, volvemos a citar como ejemplo la salida a un museo.

Pero existen muchas actividades alternativas que pueden encajar perfectamente con el repaso de las tareas que se hayan realizado en la escuela, la experta nos comenta algunos ejemplos como la creación de un cuaderno de viaje donde los niños anoten todo lo que han realizado durante el verano. Begonya Nafría comenta que una implicación entre los padres y la escuela permitiría programar las actividades adecuadas a los perfiles de los niños.

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