¿Identificar a un niño autista en el recreo de la escuela con un chaleco reflectante?

Una escuela de Londres (Reino Unido) tuvo la idea de identificar a un niño autista en el recreo de la escuela con un chaleco reflectante, de este modo todos los profesores y el resto de niños sabrían quién es y por qué llevaba el chaleco. Este es un caso evidente de discriminación que ha sido denunciado por su madre, lo peor es oír de boca del niño cómo se ha sentido por tener que llevar el chaleco.

Autismo y educación especial

En el Reino Unido, una madre ha emprendido acciones legales contra un colegio por lo que considera una conducta absolutamente discriminatoria y que no favorece la integración y la normalización. Parece ser que los responsables del colegio tuvieron la idea de poner un chaleco reflectante a su hijo autista al salir al recreo para tenerlo perfectamente identificado y que todo el mundo supiera que el niño padecía el trastorno.

Joanne Logan es la madre del niño, comenta que quiere ganar el caso en nombre de todas las familias que tienen niños que viven con necesidades especiales, asegura que no busca compensación económica alguna, lo único que quiere es asegurarse de que ningún otro niño autista o con otro tipo de trastorno o problemas de salud, deba pasar por algo así. Es como si se quisiera marcar a un niño con una “x”, ¿cómo se puede hablar de normalización o integración ante este tipo de conductas?

Parece ser que todo comenzó cuando su hijo tenía seis años, un día llegó a su casa y le explicó a su madre que le ponían un chaleco reflectante durante los recreos, tras escucharlo, la madre se enfureció, como lo haría cualquier madre ante este tipo de conductas. No sabía nada del chaleco, lo mínimo que deberían haber hecho los responsables de la escuela es consultarlo y no sólo con la madre, con profesionales y expertos, en ambos casos habrían recibido la misma respuesta, se trata de una conducta discriminatoria.

Desde la escuela se asegura que se informó a la madre previamente sobre el uso del chaleco por parte del pequeño Charlie, algo que la madre discute, ya que no se informó de esta medida específica. Ella cree que la escuela actuó de este modo para que los profesores supieran quién era el niño autista, algo a lo que ella no dio consentimiento. El niño explica en un vídeo cómo se sentía al tener que ponerse el chaleco, le obligaron a hacer algo que no quería y se sintió muy mal.

La madre cambió a su hijo de escuela, pero tuvo dificultades para que el pequeño pudiera acceder a la atención especializada que necesita, por lo que ahora ha optado por la enseñanza en el hogar, hasta que encuentre plaza en una escuela especializada en Londres que atienda a niños autistas. La madre ha hecho pública esta traumática experiencia debido a que el Tribunal de Discapacidades y Necesidades Educativas Especiales ha encontrado un obstáculo técnico, parece ser que la reclamación debería haberse presentado en los seis primeros meses tras el incidente, pero se presentó seis meses y tres días después, algo que quiere aprovechar la defensa de la escuela para que se desestime el caso.

La madre seguirá con la lucha y no parará, no tiene sentido que se proporcione una excusa técnica, no se está tratando una tontería, sino un caso descarado de discriminación. La escuela insiste en decir que los chalecos reflectantes no son obligatorios para nadie y sólo se usan con el consentimiento de los padres. ¿Dónde está el consentimiento firmado?, porque en este tipo de temas no valen los consentimientos verbales, deben constar por escrito.

En fin, en este artículo publicado en el periódico digital Mirror, podréis conocer todos los detalles de la historia.

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