Cómo se determina el orden de los apellidos en otros países del mundo

Cada país establece sus reglas a la hora de colocar el orden de los apellidos de los hijos, en la mayoría de países occidentales se persigue la igualdad, aunque algunos países que ensalzan la democracia y la igualdad pecan en este tema, es el caso de Estados Unidos. En el caso de los países orientales, son los deseos del padre o las costumbres patriarcales las que prevalecen.

Orden de los apellidos

A principios de año conocíamos la reforma de la ley del Registro Civil de España en relación al orden de los apellidos de los hijos, se anunció la introducción de una reglamentación que da el mismo valor al apellido de la madre que del padre, aunque para colocar el orden de los apellidos será necesario que los padres lleguen a un acuerdo. En el caso de no existir acuerdo, se han dispuesto una serie de medidas que garanticen la igualdad.

Si todo se desarrolla según lo previsto, a partir del próximo 30 de junio la norma será efectiva y será de obligado cumplimiento. Sobre las medidas que en teoría garantizan la igualdad, ya comentamos en su momento que no nos convencieron, ya que el encargado del registro sería el responsable de determinar el orden de los apellidos, sea por sorteo o por orden alfabético. Bien, ahora sabemos que ocurrirá en España con el orden de los apellidos, pero como curiosidad merece la pena saber cómo se determina el orden de los apellidos en otros países del mundo.

En Francia, desde el año 2005 se eliminó la norma de que los hijos recibían del padre el primer apellido, desde entonces son los padres los que deciden qué apellido se pone en primer lugar. En Portugal parece que es frecuente que se ponga como primer apellido el heredado de la madre, pero curiosamente el apellido que se transmite a las siguientes generaciones es el que se pone en segundo lugar. En este país también está establecida la norma de que sean los padres los que decidan el orden de los apellidos.

En Alemania las parejas elijen el apellido de uno de los dos padres como nombre de familia, de este modo, al nacer el hijo el apellido ya está determinado. En Suecia son los padres los que eligen el orden de los apellidos, pero cuando no se llega a un acuerdo sobre este tema, por defecto se pone en primer lugar el apellido de la madre. En Reino Unido no existe legislación que regule este tema, se mantiene la tradición de colocar primero el apellido del padre. Al casarse, las mujeres adoptan el apellido del marido y si se divorcian, pueden optar por recuperar el suyo propio o conservar el recibido en su matrimonio.

En Italia, desde el año pasado ya no está en vigor la colocación en primer lugar del apellido del padre, tradicionalmente los hijos sólo llevaban el apellido del padre, pero ahora se permite solicitar el cambio de este criterio. En Japón el apellido se antepone al nombre, al casarse la mujer pierde sus apellidos y la descendencia recibe de forma automática los apellidos del padre. Es evidente que este país tiene que evolucionar bastante en lo que respecta a la igualdad de género.

En Rusia se forman los apellidos de los hijos incluyendo un sufijo al nombre del padre, la descendencia recibe el apellido en función de su género. En Turquía prevalece el apellido del padre, la madre adopta el apellido del padre cuando se casa, aunque tiene la posibilidad de mantener el apellido de soltera. En estos dos países el tema de la igualdad de género en estas cuestiones también debería evolucionar y adoptar las mismas condiciones que los países que otorgan el mismo valor al apellido del padre y de la madre.

En Estados Unidos, las mujeres pierden su apellido cuando se casan, algunas mujeres cambian su apellido de soltera por su segundo nombre, de este modo no desaparece. No sorprende que en un país industrializado y avanzado prevalezca esta regla, delatando que se le da más valor al hombre que a la mujer. Finalmente y según explican aquí, en China, las mujeres conservan su apellido de soltera después de casarse, pero es el padre el que decide el orden del apellido de los hijos. No es algo que nos extrañe, ya que la sociedad se basa en muchos principios patriarcales.

Foto | Storyvillegirl

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