Celebración de bautizos y comuniones a partir del próximo 11 de mayo

Las familias podrán llevar a cabo la celebración de bautizos y comuniones a partir del próximo 11 de mayo, fecha en la que se inicia la fase 1 hacia la vuelta a una supuesta normalidad, donde se mantendrán una serie de medidas y normas. En esta fase se podrán celebrar los sacramentos, pero con un aforo de sólo el 30%, aforo que aumentará a un 50% en la fase 2.

Bodas y bautismos en tiempos de coronavirus

Saber cuándo se puede celebrar un bautizo o una comunión en tiempos de coronavirus es algo que ha preocupado a muchos padres, pues bien, según los planes del Gobierno para la vuelta a la normalidad que comprende cuatro fases, la celebración de bautizos y comuniones se podrá llevar a cabo a partir del próximo 11 de mayo, día en el que se inicia la fase 1 (recordemos que actualmente nos encontramos en la fase 0).

Sin embargo, será necesario cumplir una serie de requisitos para poder llevar a cabo las ceremonias, lo que provocará que no se puedan desarrollar como antes de la pandemia de la COVID-19. El aforo a una comunión o bautizo deberá ser de un 30%, cada diócesis marcará la pauta de las celebraciones con las parroquias y siempre deberán tener en cuenta la opinión de los progenitores. ¿Qué quiere decir esto?, que si todas las partes están de acuerdo, se podrá celebrar el bautizo o la comunión.

Quizá, por el aforo muchas familias decidan esperar un poco más para llevar a cabo la ceremonia, recordemos que en la fase 2 (se inicia el 25 de mayo) el aforo se incrementa hasta el 50%, lo que permitirá que asistan un mayor número de familiares. A esto hay que añadir que después del bautizo o comunión, se podrá realizar una pequeña celebración como la tradicional comida en la que se reúne la familia y amigos tras el sacramento, aunque desde el Gobierno todavía no se han concretado detalles sobre el número de asistentes.

Pero si no se tiene mucha prisa y se puede esperar un poco más, lo mejor es superar las fases que marcan la vuelta de la ‘nueva normalidad’, cuando en principio y con ciertas medidas, la ceremonia se pueda desarrollar de un modo parecido a antes de la pandemia, en este caso estamos hablando de dejar pasar el verano y planear el bautismo o la comunión para septiembre u octubre. Pero claro, esto es adelantar acontecimientos, no sabemos si se producirá un rebrote como apuntan muchos expertos y si este obligará a tomar nuevas medidas y mantener algunas restricciones.

Según los analistas económicos, las familias se abocarán al ahorro y reducirán drásticamente los gastos, es lo que obliga un panorama donde el paro se dispara, se ha producido un aumento del precio de alimentos y de algunos servicios, donde se ha devaluado el precio de la vivienda, etc. Quizá, realizar la ceremonia con un aforo del 30% o del 50% sea algo que merezca la pena considerar si se quiere ahorrar dinero y se pretende cumplir con los sacramentos, sobre todo quienes son más devotos y desean retrasar lo mínimo las ceremonias.

En principio, la situación de nueva normalidad se desarrollará a finales de junio, pero hay que recordar que la desescalada será asimétrica y sin comunicación entre provincias e islas, no se contará con una movilidad territorial total hasta superar las cuatro fases. Esto también supone un contratiempo para desarrollar las ceremonias, ya que en muchas ocasiones, familiares que queremos que asistan al sacramento viven en otras provincias.

Como hemos comentado, no se han fijado fechas determinadas y el calendario es aproximado, todo dependerá de lo que ocurra semana a semana. Cada fase comprende dos semanas que se podrían alargar en el caso de necesidad, algo que explican aquí. En fin, la normalidad como la conocíamos va a tardar mucho en llegar y es necesario hacerse a la idea y ser conscientes de esta nueva realidad tras el coronavirus.

Foto | José Luis Zapata Ruiz

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