Ser madre soltera es ahora una elección

No tener una pareja no tiene porqué derribar los sueños de procrear. La medicina ofrece diversas técnicas para tener un hijo sin necesidad de tener un compañero.

Ser madre soltera es ahora una eleccion

Hasta hace unos años ser madre soltera era impensable. El sueño de la mayoría de las mujeres era encontrar una pareja con la cual poder formar un hogar, y establecer ese núcleo de madre, padre e hijos que establece la sociedad. Aunque para muchas sigue siendo el panorama o estado ideal, hay otras que han tomado las riendas de su maternidad para decidir cuándo y cómo procrear. El hallar o no el hombre de sus vidas ya no es un impedimento, pues han encontrado en la ciencia a una aliada para ser madres solteras por elección.

Por no dar con el indicado, por responsabilidades de estudio o trabajo, por el ansia de una independencia económica, por liberalismo, por homosexualidad o impedimento físico, por temor al casamiento, por ganarle la partida al reloj biológico… Por muchas razones cada vez son más las españolas que deciden gestar en solitario. Los números han ido en ascenso, quizás por la tranquilidad que les brinda el hecho de contar con un código civil que establece la igualdad para los hijos nacidos dentro y fuera del matrimonio.

Datos expuestos en junio de 2016 por un prestigioso diario español, demostraron que el porcentaje de madres no casadas pasó del 2% en 1975 a 42,5% en 2014. La edad promedio es de 35 a 45 años, por lo que ha quedado demostrado que la idea de asumir la maternidad en solitario parte de un proyecto planificado, y no de un accidente como ocurría en décadas anteriores. Prueba de esto son también los más de 34 mil pequeños que nacen anualmente en España mediante técnicas de reproducción asistida, y muchos de los cuales provienen de mujeres no casadas.

Tratamientos para madres solteras por elección

Los hogares monoparentales están cobrando auge en España. Se estima incluso que la cantidad de bebés que nacen fuera del matrimonio superará a la que nacen dentro de éste. Sin ánimos de juzgar que sea buena o mala la decisión, queda claro que enfrentar la maternidad sin presencia de una pareja es posible gracias a novedosas técnicas de fertilidad, siendo la inseminación con donante de semen una de las más empleadas. Tras una serie de pruebas y diagnósticos, la mujer-junto con el médico-puede decantarse por alguna de estos procedimientos:

  • Inseminación artificial con donante de semen: se cree que un 60% de las mujeres que van a centros de fertilidad logran un embarazo con este método. Es seguro y controlado, y requiere del uso del semen de un donante anónimo. Para llevarlo a cabo se emplea un cánula que permitirá inyectar los espermatozoides en el útero.
  • Fecundación in vitro con semen de donante: en este caso se extraen los óvulos y se fecundan con el semen del donante (también anónimo). Al obtener los embriones, éstos se implantan en el útero. Es posible que se requiera estimulación ovárica con medicación hormonal, para obtener resultados positivos con pocos intentos.
  • Fecundación in vitro con óvulos y semen de donantes: si la mujer tiene deficiencia de óvulos este es uno de los métodos más recomendados. Si no tiene pareja, se recurre a la doble donación de gametos. El procedimiento es igual al anterior, seleccionando los óvulos y espermatozoides de un banco de donantes, según las características físicas e inmunológicas de la receptora, según las normativas vigentes.
  • Adopción de embriones: los embriones sobrantes que hayan sido donados por otras mujeres o parejas tras procesos de fecundación in vitro son los que se emplean en esta situación. Durante un tiempo éstos se han mantenido congelados en nitrógeno líquido, y sólo habría que descongelarlos para colocarlos en el útero. Su aplicación depende de las leyes establecidas en cada país en materia de donación de gametos.

Costos y otros detalles sobre los métodos

El único impedimento para que una mujer sana elija ser madre soltera, podría ser el financiero, porque hasta este momento ni la edad ha supuesto un problema mayor. Siempre que la mujer sea saludable, pudiera aplicar a un tratamiento de fertilidad hasta los 50 años de edad. Incluso, aquellas que tengan pensado tener un segundo hijo, pueden pedir al centro asistencial que conserve una muestra del donante o solicitar el servicio de congelación de óvulos fecundados, para que sus niños sean hermanos biológicos.

En relación al factor económico, vale decir que estos procedimientos pueden ser muy costosos. Registros recientes establecían un precio de entre 900 y 1300 euros por una inseminación artificial, y entre 3500 y 9500 para una fecundación in vitro, dependiendo de si se requieren uno o ambos gametos. A eso hay que sumar la preparación hormonal, la medicación y los análisis respectivos.

Las madres solteras por elección han roto paradigmas. Se han apoderado de su maternidad en todo el sentido de la palabra, y sea cual sea el procedimiento utilizado, lo fundamental en estas situaciones es la información. Indagar con profesionales cualificados sobre los distintos métodos, sus beneficios, riesgos y el coste emocional que implica someterse a alguno de ellos, también es vital. El camino puede ser corto o largo, pero si se garantizan buenos resultados, habrá valido la pena transitar en él.

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