Probióticos para prevenir la alergia en los niños a la leche de vaca

Una nueva investigación muestra que con una formulación de probióticos se podría prevenir la alergia en los niños a la leche de vaca, por otro lado, los niños que la padecieran podrían terminar desarrollando la tolerancia.

Intolerancia a la leche de vaca

Según una investigación desarrollada por expertos de la Universidad de Chicago (Estados Unidos) en colaboración con otras instituciones y universidades estadounidenses, concluye que puede resultar efectivo utilizar probióticos para prevenir la alergia en los niños a la leche de vaca, es más, se apunta que los niños que sufren este tipo de alergia pueden llegar a tolerar este tipo de leche tras recibir un tratamiento a base de una forma probiótica y caseína hidrolizada que altera y modifica la flora intestinal favoreciendo la tolerancia.

En el estudio se ha constatado que la flora intestinal de los bebés que padecen alergia a la leche de vaca es muy diversa y diferente a la de los bebés que no sufren esta alergia, pero también se ha descubierto que no cuentan con algunas cepas bacterianas que son claves para no sufrirla. En las pruebas que se han realizado con un grupo de bebés menores de 12 meses que sufrían alergia a la leche de vaca, se logró mejorar la presencia de algunas cepas bacterianas y algunos se convirtieron en tolerantes a este alimento.

Los bebés que desarrollaron la tolerancia tuvieron un incremento de los niveles de bacterias productoras de ácido butítrico, un tipo de ácido graso de cadena corta que ayuda a mantener la homeostasis intestinal (conjunto de procesos fisiológicos que mantienen el equilibrio en el intestino). En la investigación proporcionaron una formulación del probiótico Lactobacillus rhamnosus GG y caseína hidrolizada a un grupo de bebés, a otro grupo sólo se le suministró la caseína hidrolizada. También se realizaron pruebas a un tercer grupo de bebés que no sufrían alergia y que no recibieron dichos suplementos.

En el grupo de 12 bebés que recibió la primera formulación mejoró la presencia de bacterias que favorecen el equilibrio de la flora bacteriana, de ellos, cinco se convirtieron en tolerantes a la leche de vaca. Los niños que sólo recibieron la caseína no desarrollaron la tolerancia, aunque mejoraron los niveles de un tipo de bacteria beneficiosa para el organismo. Cuatro de los cinco niños que se hicieron tolerantes tenían un nivel más elevado de ácido butítrico en las muestras fecales, lo que sugiere una mayor presencia de las bacterias que generan este compuesto. Aun así, el nivel estaba por debajo del que tienen los bebés sin alergia.

Los expertos consideran que la identificación de las cepas bacterianas de la flora intestinal es clave para poder desarrollar nuevos tratamientos contra la alergia a determinados alimentos y ese va a ser el próximo objetivo de los investigadores. Algunas alergias están causadas por el nivel reducido o la ausencia de determinadas bacterias intestinales, paralelamente, la presencia de otro tipo de bacterias es mayor, por lo que se puede decir que no existe estabilidad o hegemonía en la flora intestinal.

Esta investigación se ha basado en otra anterior cuyas conclusiones determinaban que algunas cepas bacterianas podrían prevenir la sensibilización a determinadas alergias alimentarias. Como sabemos, las alergias alimentarias se han incrementado de forma significativa durante los últimos años, investigaciones de este tipo son muy importantes para abordar el problema y revertir la tendencia. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Nature.

Foto | Lars Plougmann

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