Es más efectivo utilizar la empatía que los argumentos a la hora de rebatir a los antivacunas

Una curiosa investigación propone utilizar más la empatía que los argumentos a la hora de rebatir a los antivacunas. Según los resultados del estudio, esta estrategia permite que muchos de los que tienen dudas de las vacunas o son contrarios a ellas, terminen aceptándolas al conocer de primera mano a personas que han enfermado por no haberse vacunado.

Mejorar le percepción de la vacunación

Una curiosa investigación realizada por expertos de la Universidad Brigham Young (Estados Unidos) concluye que es más efectivo utilizar la empatía que los argumentos a la hora de rebatir a los antivacunas. Es decir, mostrar a las personas que son contrarias a las vacunas, el dolor y sufrimiento de personas que padecen enfermedades que son perfectamente prevenibles con las vacunas.

Como sabemos, los brotes de sarampión en Estados Unidos son atribuidos a la falta de vacunación y a los antivacunas, quienes lideran un movimiento que supone un grave riesgo para la salud pública, por ello, cada vez más estados del país plantean la introducción obligatoria de las vacunas, algo de lo que hablábamos aquí. La tasa de vacunación es reducida en el país, con diferencias significativas entre estados, para las agencias de salud y el Gobierno es un motivo de gran preocupación, de ahí que trabajen en varias líneas de actuación para convencer a los antivacunas y cambiar la situación.

Pero según esta investigación, una manera de aumentar el apoyo es mostrar a quienes son contrarios a las vacunas, a personas con las consecuencias de no haberse vacunado en vez de tratar de combatir sus argumentos. Según los expertos, las vacunas son víctimas de su éxito, son tan efectivas que la mayoría de las personas no tienen experiencia con enfermedades prevenibles por vacunación. Es por ello que se marca una línea de actuación en la que se pretende familiarizar a las personas con los riesgos, peligros y secuelas de estas enfermedades.

Los investigadores diseñaron una intervención para estudiantes universitarios en una ciudad que se coloca en sexto lugar en el ranking de la baja tasa de vacunación en niños, con la esperanza de mejorar las actitudes y la aceptación de la vacuna en futuros padres. Participaron 574 estudiantes, 491 estaban a favor de las vacunas y 83 eran contrarios o dudaban de su efectividad. A la mitad de los participantes se les pidió que entrevistaran a alguien que experimentó una enfermedad prevenible por vacunación, la otra mitad actuó como grupo de control. Por otro lado, algunos estudiantes se inscribieron en cursos relacionados con las vacunas y su impunidad, otros se inscribieron en un curso sin un plan de estudios de vacunas.

Se realizaron entrevistas con personas que no fueron vacunadas y que tras contraer la enfermedad (tuberculosis, herpes zóster, poliomielitis, etc.) sufrieron una gran agonía durante meses, ni siquiera los medicamentos que utilizaban para calmar los dolores surtían efecto. Parece que esta iniciativa tuvo éxito, un 70% de los indecisos o que rechazaban la vacunación, mejoraron su percepción de las vacunas al finalizar el estudio. Sobre el curso antes comentado con las vacunas y su impunidad, los estudiantes que se apuntaron y dudaban de las vacunas, aumentaron su actitud positiva ante la vacunación.

Los investigadores esperan que estos resultados sean de interés para las agencias gubernamentales a fin de desarrollar métodos más eficaces para mejorar la actitud ante las vacunas. Lo cierto es que poner en práctica esto resulta complicado, por otro lado, es posible que no resulte una estrategia tan efectiva como pueda parecer. Decimos esto porque hubiera sido interesante realizar el estudio con diferentes segmentos poblacionales, no sólo con estudiantes universitarios.

De todos modos, es un estudio interesante y todos los datos de los que se disponga para luchar contra los antivacunas son bien recibidos, hay que utilizar todas las alternativas para intentar proteger a los niños. Podéis conocer más detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página de la Universidad Brigham Young.

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