Actividades para ayudar a los niños a mejorar la dicción

A partir de los cinco años, los pequeños ya deberían pronunciar correctamente la mayoría de las palabras. Si no ocurre, es preciso buscar ayuda y aplicar alguno de estos consejos.

Ayuda a tu hijo a superar los problemas de dicción

Estudios realizados reflejan que a los tres años el niño aumenta rápidamente su vocabulario, alcanzando un aproximado de mil palabras. De estas, más del 80% son inteligibles, no sólo para la familia, sino también para personas extrañas. Esto es muy importante porque su capacidad para hablar es primordial para el desarrollo social y cognitivo. Por ello los padres y pediatras se aseguran de que la capacidad de lenguaje verbal tenga un normal desarrollo.

Los chicos adquieren la comprensión del lenguaje mucho antes que la expresión verbal. Significa que primero logran entender lo que se les dice (instrucciones u órdenes sencillas), y luego es que aprenden a comunicarse por medio de la palabra.

No obstante, es pertinente saber que la familia desempeña un rol determinante en la aparición y progreso de su lenguaje oral. Se observa en niños criados con padres comunicativos, que utilizan sustantivos y adjetivos. Si además tienen hermanos mayores, serán más habladores aunque muchas veces su dicción no sea la mejor. Es aquí donde hay que prestar atención.

Problemas de dicción más comunes en los niños

Es normal que al empezar a imitar las palabras de otros, los niños tengan problemas de pronunciación. En la medida que crecen y empiezan a asimilar el lenguaje, se les puede oír decir tasa por casa. Con frecuencia sustituyen la letra C por la T, o la R por la D. Además, omiten sílabas, acortan palabras, y cambian o asimilan un fonema por otro. También hay algunos que presentan mayor dificultad para articular términos que contengan la R o la RR.

Todas estas situaciones generan pronunciaciones peculiares que-muchas veces-entorpecen la comunicación, al punto de generar frustración por la falta de comprensión. 

Hasta cierta edad es normal este tipo de dificultades de dicción. Sin embargo, a partir de los cinco años deberían superarse, salvo que exista algún trastorno. Para salir de dudas, es necesario recurrir a un logopeda. Lo indicado es realizar el diagnóstico lo más tempranamente posible, para iniciar la intervención terapéutica.

¿Cómo ayudar a los niños a mejorar su dicción?

Lo primero que los padres deben saber, es que no pueden reforzar el problema en el niño. Lo hacen cuando se ríen o lo incitan a repetir la palabra mal pronunciada, porque les resulta tierna o divertida. Lo correcto es corregirlo de forma inmediata, indicándole cómo se dice correctamente. Debe hacerse sin regaños, presiones u otra acción que lo haga sentir mal.

De igual modo, es recomendable documentarse sobre sencillas actividades que se puedan realizar en casa, para ayudarles a mejorar la dicción. Se iniciarán en forma de juego, para que resulten de su interés y agrado. Progresivamente, se harán de manera continua y planificada, para obtener mejores resultados. Algunas de estas pueden ser:

  • Manejo de la respiración. Es necesario trabajar la respiración para hacer frente a este tipo de dificultades. Algunos hablan muy acelerado, sin tomar aire, y eso los lleva a equivocarse. Hay que invitar al chico a coger aire por la nariz, mantenerlo un instante y luego soltarlo por la boca.
  • Lectura o narración de cuentos y poesías. Si el niño ya sabe leer, se deben escoger cuentos cortos o poesías para que las lea en voz alta. Debe hacerlo modulando y vocalizando bien cada palabra, repitiendo todas aquellas que le resulten difíciles.
  • Repetición de trabalenguas. La dificultad de pronunciación que tiene este tipo de textos permite desarrollar la agilidad articulatoria del niño, necesaria para una adecuada dicción.
  • Cantos. Las canciones gustan mucho a los niños, por tanto hay que aprovecharlas para que aprendan bien las palabras y las repitan frecuentemente.
  • Ejercicio del lápiz. Este es uno de los más aplicados cuando hay problemas de lenguaje. Consiste en colocarle al niño un lápiz entre los dientes e invitarlo a leer algún texto. Se puede también entablar con él un diálogo. La actividad permite que su lengua y músculos de la cara hagan un mayor esfuerzo, con lo cual se mejora la dicción.
  • Pronunciación sobrearticulada de palabras. Con esta técnica los niños aprenden a pronunciar bien los diferentes fonemas. Se les da un ejemplo de cómo sobrearticular una palabra, abriendo bien la boca y enfatizando cada sílaba. Luego se le indica que repita o modele la acción.

Generalmente, al cabo de un corto tiempo se refleja una notoria disminución del problema de dicción. De no ocurrir, es mejor acudir a un especialista del lenguaje. Se harán las pruebas requeridas para determinar las posibles causas y aplicar los correctivos pertinentes.

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