¿Qué es la pitiriasis rosada?

La pitiriasis rosada es una enfermedad autolimitada, asintomática y no contagiosa, que se caracteriza por la aparición de unas erupciones agudas en la piel, de forma ovalada y color rosáceo. Su mayor incidencia es en las estaciones de primavera y otoño y su duración se establece entre 6 y 12 semanas, no deja secuelas y remite de forma espontánea sin necesidad de tratamiento.

Pitiriasis rosada, pitiriasis de Gibert o Pityriasis rosea

Anteriormente hemos hablado de varias enfermedades de la piel que afectan a los niños y que tienden a remitir sin dejar secuelas, la más reciente fue el eritema infeccioso, megaloeritema o 5º enfermedad causada por el Parvovirus B19. Hoy volvemos a hablar de este tipo de enfermedades para conocer con más detalle qué es la pitiriasis rosada, afección de carácter auto limitado que puede afectar a los niños a partir de 10 años de edad y cuya incidencia es más frecuente en la presente estación del año y en otoño.

La pitiriasis rosada también conocida como pitiriasis de Gibert o Pityriasis rosea, se caracteriza por la aparición de una erupción aguda en la piel, cuya causa es hasta la fecha desconocida. Algunos expertos barajan la posibilidad que sea provocada por el virus del herpes humano tipo 7 HHV-7, virus que se cree también involucrado en algunos trastornos neurológicos y de posibles complicaciones en los casos de trasplantes de órganos. Otros investigadores, en cambio, consideran que no existen evidencias claras de que pueda estar involucrado en una enfermedad humana.

La pitiriasis rosada puede afectar a niños y a niñas, en la piel aparecen unas erupciones con forma ovalada y de color rosa (aunque la intensidad del color varía entre los afectados y además en quienes padecen la enfermedad) sobre todo en el tronco. Inicialmente aparece una placa heráldica, dos semanas antes de que se produzcan las erupciones, aparece en el tronco una lesión de gran tamaño que a medida que pasan los días palidece en su zona central. Esta primera erupción es un signo inequívoco en el diagnóstico de la enfermedad y anuncia la aparición de las erupciones rosadas.

Hay que decir que con el primer síntoma descrito se suele realizar el diagnóstico, aunque en algunos casos excepcionales se puede realizar un análisis de sangre para descartar enfermedades que pueden causar una infección similar, como por ejemplo la sífilis. También se puede llevar a cabo una biopsia de la piel, algo que confirmará la presencia de la enfermedad.

Esta enfermedad no es contagiosa y su virulencia es limitada, en algunos niños puede provocar un picor leve o grave, siendo más común la primera opción. Este picor es causado generalmente por el aumento de la sequedad de la piel, y se recomienda que los niños no se rasquen ya que los picores se agravan. A medida que se van produciendo las erupciones, los picores tienden a desaparecer, posteriormente estas manchas desaparecen durante el transcurso de la enfermedad. Aunque no es habitual, en algunos casos se puede tener fiebre, sufrir dolores de cabeza, fatiga física o náuseas cuando aparecen estas erupciones.

Como se trata de una enfermedad autolimitada y asintomática, lo único que se trata son los síntomas para aliviarlos y no en todos, pero sí en algunos casos, se emplean antihistasmínicos para aliviar los picores, o corticoides tópicos de mediana potencia en las lesiones para reducir los picores y la inflamación. Las erupciones desaparecen de forma espontánea aunque de forma lenta, pudiendo prolongarse el proceso durante un plazo de seis semanas.

Como en la mayoría de este tipo de enfermedades cutáneas, es necesario evitar la exposición a los rayos solares, ya que aumentan la sequedad de la piel y pueden agravar los picores, por lo demás, lo único que queda es esperar a que remita sin dejar ninguna secuela en un plazo comprendido entre las 6 y 12 semanas.

Fito | A.Kreicberga

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