Preocupación por el contenido de furano en los alimentos infantiles

La EFSA ha realizado un estudio sobre el nivel de furano en los alimentos, destacando que puede causar problemas de salud especialmente en segmentos poblacionales de mayor riesgo, sobre todo en los bebés y niños pequeños. Se trata de un tema que preocupa tras realizar análisis y constatar que en algunos alimentos preparados destinados a la infancia el nivel de furano es muy elevado.

Sustancias peligrosas en los alimentos infantiles

La EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea) ha expresado su preocupación por el contenido de furano en los alimentos infantiles, sustancias químicas tóxicas presentes en productos como los alimentos enlatados o alimentos preparados listos para su consumo. Merece la pena recordar que el año pasado, una investigación realizada por la agencia francesa de seguridad alimentaria, advertía del elevado riesgo de exposición de los niños pequeños a sustancias químicas peligrosas presentes en los alimentos, aunque la EFSA habla del furano, este estudio identificaba un total de 16 sustancias químicas.

La EFSA confirma en su última evaluación que el furano y otros compuestos relacionados suponen un riesgo elevado para la salud de los lactantes, grupo considerado de mayor riesgo y el que más expuesto está por el consumo de determinados alimentos. Según los resultados de la investigación, se han detectado concentraciones de entre 20 y 57 microgramos/kilo en los alimentos preparados para bebés y niños pequeños como, por ejemplo, los cereales para el desayuno, el pan, la pasta, etc.

El furano es un compuesto aromático tóxico que puede ser cancerígeno, siendo imperioso que su presencia se reduzca lo máximo posible en los alimentos destinados a los niños. Los resultados del estudio de la EFSA muestran que es posible reducir la exposición a este elemento mediante diferentes métodos de preparación de los alimentos, un ejemplo que cita la agencia es el recalentamiento de los productos listos para consumir, calentarlos al baño maría sin tapa puede reducir hasta un 30% la exposición a esta sustancia.

Sin embargo, se trata de un consejo que deben seguir los padres y lo lógico sería que fuera la industria alimentaria la que incrementara los esfuerzos para ofrecer productos libres de furano. Cierto es que el furano y los compuestos relacionados (2- y 3-metilfuranos) son contaminantes químicos que se forman naturalmente durante el procesamiento de alimentos, pero como decíamos, la diferencia radica en el método de procesamiento, ya que unos producen menos cantidad de estos compuestos que otros, por lo que la industria debería utilizar los métodos que menos contaminantes generen.

En el estudio de la EFSA quedan muchas incógnitas, la agencia reconoce que existen lagunas de conocimiento sobre la exposición y la toxicidad del furano así como de las sustancias derivadas, llegando a considerar que quizá se ha sobreestimado el riesgo para la salud. Pero dado que se sabe que se trata de un compuesto tóxico, no hay escusa, siendo necesario aplicar el principio de precaución y obligar a que la industria alimentaria reduzca su presencia en los alimentos.

Como se pedía en el mencionado estudio realizado por la agencia francesa de seguridad alimentaria, sería necesario crear un foro de debate sobre la regulación de sustancias químicas peligrosas, de las que se dice no existe preocupación. De momento, se seguirá estudiando el tema y se decidirá si se aplica una regulación y las medidas que se deberán tomar en relación a los riesgos para la salud relacionados con la presencia de furano en los alimentos. Podéis conocer todos los detalles del estudio a través de este artículo publicado en la página oficial de la EFSA.

Foto | Subewl

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