Mi hijo tiene anemia. ¿Cómo la trato?

La anemia es una enfermedad infantil que se suele dar sobretodo en niños pequeños de menos de tres años. Si tu hijo está pálido, sufre ansiedad, depresión, poco apetito, suele tener frío, o se cansa demasiado podemos pensar que tiene anemia. El tratamiento del pediatra y la alimentación son fundamentales, pero también averiguar por qué sufre de anemia.

Un porcentaje bastante alto de niños de menos de tres años presenta esta enfermedad. Es por eso que hay que tenerla en cuenta y vigilar que nuestro hijo no la padezca. Los síntomas que debemos tener en cuenta son el color de su piel (si está pálido, incluso dentro de los párpados), taquicardias, si se cansa demasiado o si suele tener sueño. También si está decaído, si no tiene hambre, si suele tener frío o si está irritable. Incluso si vemos que el crecimiento se está viendo alterado o se repiten infecciones constantemente. Todos son síntomas posibles de la anemia. Generalmente, la anemia tiene como consecuencia en el niño problemas de ansiedad, depresión, de aprendizaje, de crecimiento, etc.

Si está cansado, deprimido, sin hambre, pálido o irritable valora la posibilidad de que tenga anemia.

En estos casos lo mejor es una visita al pediatra para que pueda diagnosticar (a través de la observación y de un análisis de sangre) y dar el tratamiento adecuado. ¿si tiene anemia? Tratamiento y alimentación. El tratamiento es el que nos da el pediatra, suele ser a base de complementar el hierro que le falta a través de medicación y añadir posiblemente vitaminas (la anemia, además del hierro, está provocada también por un déficit de la vitamina B12 y de ácido fólico). En lo que más vamos a incidir nosotras, como madres, es en la alimentación. El mismo pediatra nos preguntará sobre todo lo que come el niño y cuáles son los hábitos familiares para ayudarnos a determinar los alimentos que tendrá que añadírsele a la dieta.

Para saber qué tenemos que dar al niño es importante primero saber qué alimentos son ricos en hierro y vitamina B12. Estos elementos los encontraremos en casi todas las carnes, pero especialmente carne roja y vísceras. El hígado es uno de los alimentos que se dan en esta enfermedad, ya que su contenido en hierro es alto. Hoy en día encontramos leches y yogures con suplementos de hierro, así como espinacas, lentejas, guisantes, chocolate, acelgas, habas, brócoli, huevos, morcilla, etc. Los vegetales verdes aportan gran cantidad de ácido fólico.

La causa de la anemia en la edad infantil suele ser la falta de hierro, vitamina B12 y ácido fólico, que se soluciona con la alimentación y el aporte de hierro y vitaminas que nos receta el pediatra. No obstante, hay enfermedades que pueden provocar una anemia en el niño y es el pediatra el que tiene que investigar cuál ha sido la causa para descartar cualquier enfermedad (como fiebre tifoidea, tuberculosis, paludismo, leucemia, etc.) o medicamento (como algún antibiótico) que pudiera haberla causado.

Foto por gingycake en Flickr

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