Los suplementos de ácidos grasos omega 3 durante el embarazo reducen el riesgo de asma infantil

Una investigación demuestra que tomar ácidos grasos omega 3 durante el tercer trimestre del embarazo, reduce el riesgo de asma infantil en casi un 31%. Las pruebas, según los investigadores, son irrefutables, por lo que sería interesante recomendar el suplemento en los procedimientos médicos, del mismo modo que se recomienda tomar ácido fólico.

Asma en los bebés

Según los resultados de un nuevo estudio desarrollado por expertos de la Universidad de Waterloo (Canadá) y COPSAC (Copenhagen Prospective Studies on Asthma in Childhood), los suplementos de ácidos grasos omega 3 durante el embarazo reducen el riesgo de asma infantil en casi un tercio. Los resultados muestran que si las futuras mamás toman 2’4 gramos diarios de estos suplementos durante el tercer trimestre del embarazo, el riesgo de que el bebé pueda sufrir asma se reduce un 31%.

Los expertos explican que los ácidos grasos omega-3 de cadena larga, concretamente el ácido eicosapentaenoico y el ácido docosahexaenoico, son claves en la respuesta inmune de los seres humanos, de ahí su efectividad y la importancia de que este suplemento sea administrado durante el embarazo.

Se puede decir que son varios los factores de riesgo para que un bebé pueda sufrir asma, que la futura mamá viva en un lugar donde la contaminación ambiental sea elevada, que los niveles de vitamina D durante el embarazo no sean los adecuados, que se viva en un ambiente extremadamente estéril, etc. Cada causa arroja un porcentaje, por lo que, quizá, si se eliminarán todas ellas, se podría alcanzar el 100% de prevención en los casos en los que no intervenga la herencia genética.

Lo cierto es que ya se habían realizado estudios anteriores que apuntaban la importancia de este suplemento para prevenir el asma en la descendencia, debido a las propiedades antiinflamatorias de este tipo de ácidos grasos, de hecho, se aprecia una relación entre el aumento de la tasa del asma y las dietas occidentales pobres en ácidos grasos omega 3. Este estudio no hace más que demostrar significativamente y de manera definitiva dicha relación, por lo que sería interesante incluir de forma obligatoria los suplementos para reducir el riesgo de que los bebés sufran la enfermedad.

En la investigación se realizaron analíticas, en la semana 24 del embarazo y una semana después del parto, a 736 mujeres danesas que participaron en este estudio. Las participantes se dividieron en dos grupos, uno recibió un placebo a base de aceite de oliva, y el otro un suplemento de ácidos grasos omega 3. Se constató que las que recibieron el suplemento, incrementaron el nivel de estos ácidos en el organismo, tras el nacimiento de los bebés se realizó un seguimiento durante un periodo de 5 años, tiempo en el que el asma empieza a dar signos de presencia. Se constató que en el grupo de bebés nacidos de las madres que tomaron el suplemento, redujeron en casi un 31% el riesgo de sufrir asma.

Otro dato a tener en cuenta, la investigación reveló que las mujeres que de por sí ya tenían bajos niveles de los dos ácidos grasos mencionados (EPA y DHA) al inicio del estudio, el beneficio fue mayor, ya que el riesgo de que los bebés desarrollaran asma se redujo en un 54%. Para los expertos no hay lugar a dudas, ahora veremos si en los procedimientos clínicos habituales se introduce la recomendación de tomar un suplemento de ácidos grasos omega 3, del mismo modo que se toma el hierro o el ácido fólico.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página de la Universidad de Waterloo, y en este otro publicado en la revista médica New England Journal of Medicine.

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