Los problemas dentales en la infancia se relacionan con el riesgo de enfermedades cardíacas en edad adulta

Una investigación realizada en Finlandia concluye que los problemas dentales en la infancia se relacionan con el riesgo de enfermedades cardíacas en edad adulta, así se constata a través de los datos de seguimiento realizado a un grupo de 755 niños.

Salud bucal infantil

Una investigación realizada por expertos de la Universidad de Helsinki (Finlandia) concluye que los problemas dentales en la infancia pueden incrementar el riesgo de padecer enfermedades cardíacas en edad adulta. La caries y enfermedades en las encías en la infancia puede provocar el desarrollo de factores de riesgo para sufrir un accidente cardiovascular o un ataque cardíaco en edad adulta, al menos así se demuestra tras analizar los datos de 755 personas que tenían ocho años en 1980.

Tras analizar los exámenes dentales del grupo de niños en 1980, los expertos realizaron un seguimiento hasta el año 2007 para comprobar cuántos de ellos habían desarrollado factores de riesgo de enfermedades cardíacas, como presión arterial elevada, alta tasa de azúcar en sangre, colesterol elevado o endurecimiento de las arterias, entre otros. Los investigadores comentan que, en general, sólo un 4’5% de los niños no sufrieron sangrado de encías, caries, empastes o una enfermedad de las encías, un 6% tenía al menos uno de los problemas descritos, un 17% tenía dos de estos problemas, un 38% tenía tres y un 34% había tenido los cuatro problemas de salud bucodental.

Tras cotejar los datos se determinó que los niños que sólo habían sufrido uno de los cuatro problemas de salud descritos, tenían hasta un 87% más probabilidades de desarrollar aterosclerosis subclínica, es decir, cambios estructurales y engrosamiento de las paredes arteriales que aún no son lo suficientemente graves como para causar complicaciones. Los niños que tuvieron los cuatro problemas de salud bucal tenían un 95% más de posibilidades de desarrollar este tipo de daño en las arterias, lo que muestra que existe una correlación entre las complicaciones de la salud bucal con el mayor riesgo de enfermedades cardíacas.

Los expertos comentan que las infecciones bucales se encuentran entre las causas más comunes en todo el mundo de enfermedades inducidas por inflamación, por otro lado, la enfermedad periodontal en adultos durante mucho tiempo se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. La mayoría de las personas sufren enfermedades de las encías y caries en la infancia, por lo que es muy importante prevenir y tratar estos problemas con celeridad, ya que se podría reducir la inflamación y otros factores de riesgo que favorecen el endurecimiento arterial.

Este es otro ejemplo más de por qué es tan necesario que se cuide la higiene bucal desde un principio, así como realizar visitas periódicas al dentista para poder detectar a tiempo cualquier problema de salud bucal, algo que revierte en la alud y calidad de vida en edad adulta. Sobre los datos del estudio, los expertos han observado que los niños con una boca sana tuvieron un mejor perfil de riesgo cardiovascular durante todo el período de seguimiento.

Esta investigación no se ha diseño para probar causalidad entre los problemas de salud oral y los ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares, sin embargo, los datos muestran que existe una clara relación, aunque es cierto que no todas las personas con aterosclerosis subclínica u otros factores de riesgo sufrirán un ataque cardíaco o un derrame cerebral. Los investigadores han observado que la mala salud bucal en la infancia, se ha asociado a un aumento en la presión arterial y el índice de masa corporal en la edad adulta temprana, lo que invita a profundizar un poco más sobre este tema y llevar a cabo estudios que pudieran demostrar causalidad.

Merece la pena dar un vistazo al estudio y concienciarse sobre la necesidad de que los niños mantengan una adecuada higiene bucal por todos los beneficios que ello ofrece. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página web de la Universidad de Helsinki, y en este otro publicado en la revista científica JAMA Network.

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