Los padres no deben consumir refrescos azucarados delante de sus hijos

Una investigación demuestra que el consumo que los padres realizan de refrescos y bebidas azucaradas, es un factor de riesgo para que los niños también consuman este tipo de bebidas. Por ello, los expertos del Natural Hydration Council recomiendan que los padres no beban refrescos delante de sus hijos, que tomen agua como la opción más saludable para un buen estado de salud y una correcta hidratación.

Beber agua

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, los padres son un ejemplo a seguir para casi todo, los hijos suelen imitar lo que ven, sean cosas positivas o negativas. En este sentido, hoy nos hacemos eco de un estudio desarrollado por investigadores del Natural Hydration Council (Consejo de Hidratación Natural del Reino Unido), organización sin ánimo de lucro que se dedica a la investigación y comunicación sobre la hidratación saludable. Según los resultados del estudio, los niños pequeños son hasta tres veces más propensos a consumir bebidas gaseosas azucaradas si los padres las consumen con frecuencia.

Los datos se basan en una encuesta realizada a 1.000 padres y a uno de sus hijos, de ella se desprende que el 12% de los niños de entre 4 y 8 años podían beber un refresco un día determinado de la semana, pero el porcentaje de consumo se incrementaba en un 35% en aquellos hogares donde el padre consumía con más frecuencia debidas gaseosas azucaradas. El agua resultó ser la bebida más popular (72%) entre los niños que participaron en la encuesta, en segundo lugar se situó la leche (55%), en tercera posición la bebida hidratante Squash (50%), en cuarta posición los zumos de fruta (41%) y los refrescos ocuparon el último puesto de la lista (14%).

Como decíamos, si los padres acostumbraban a beber refrescos, los niños tenían hasta tres veces más predisposición a consumir este tipo de bebidas, si los padres solían tomar zumos de frutas, los niños tenían el doble de probabilidades de consumirlos. Son dos ejemplos, pero bastan para demostrar cómo la influencia de los padres puede tener algo que ver en el tipo de bebida que prefieren consumir los niños. Los expertos explican que hay que dar ejemplo, los padres no deben consumir refrescos azucarados delante de sus hijos si lo que se pretende es velar por su salud y evitar que tomen una bebida que se asocia a problemas como el sobrepeso o la obesidad.

Para los investigadores no sorprende que los niños imiten la conducta de sus padres, pero sí el hecho de que los refrescos provoquen que se triplique el riesgo de que sigan la conducta de los padres. Esto se podría explicar por la conducta adictiva que causa el azúcar presente en estas bebidas, recordemos que algunos expertos comentan que el azúcar es adictivo, tanto como otras drogas, pero éste se comercializa libremente y es accesible para la población más joven.

Según este estudio sobre la imitación de consumo, el 96% de los niños tienen hasta el doble de probabilidades de consumir lo que suelen beber los padres con frecuencia, mirando el lado positivo, esto demuestra el potencial que tienen en sus manos para influir de forma positiva en los hábitos saludables de hidratación. Los expertos instan a los padres a que consuman agua con más frecuencia, ya que esta tiene que ser la bebida habitual,y hay que decir que un 37% de los encuestados consumen agua de forma esporádica.

El estudio es interesante y se puede aplicar a los hábitos alimentarios, al comportamiento y a otras cuestiones, por ello es tan importante que los padres vigilen su conducta y los hábitos que tienen. La lucha contra los malos hábitos, el sobrepeso y la obesidad infantil empieza en el hogar, siendo los padres los que tienen que llevar la iniciativa. Podéis conocer más detalles de esta investigación a través de este artículo (Pdf) del Natural Hydration Council.

Foto | Lars Plougmann

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