Los niños asmáticos tienen más riesgo de sufrir obesidad en edad adulta

Una investigación demuestra que el asma es un factor de riesgo para que los niños sufran obesidad en la infancia y adolescencia, según los resultados, el riesgo se incrementa en un 51% en comparación con los niños que no tienen esta enfermedad. Como dato a añadir, se ha constatado que el uso del inhalador puede reducir este riesgo hasta en un 43%.

Relación entre obesidad y asma

Según los resultados de una investigación desarrollada por expertos de la Universidad de California (Estados Unidos), los niños asmáticos tienen más riesgo de sufrir obesidad en edad adulta, considerando que esta enfermedad pulmonar crónica es otro factor de riesgo de sufrir obesidad y los trastornos metabólicos asociados.

La investigación tomó como punto de partida los resultados de un estudio de salud infantil realizado en California, en el que participaron 2.171 niños con edades comprendidas entre los cinco y ocho años, y a los que se les realizó un seguimiento durante un periodo de 10 años. También se tuvieron en cuenta los resultados de un segundo estudio sobre el mismo tema en el que participaron 2.684 niños con edades comprendidas entre los 10 y 18 años.

En los dos estudios se tomaron los datos de la altura y el peso anualmente para poder categorizar a los niños como peso normal, con sobrepeso y con obesidad. Se certificó la participación de niños asmáticos en este estudio mediante el diagnóstico médico oportuno, en este segmento, los expertos utilizaron modelos estadísticos para poder evaluar las asociaciones del historial asmático con la incidencia de la obesidad a lo largo del seguimiento realizado.

En total se registró un 13’5% de niños asmáticos al iniciarse el estudio, tras el seguimiento realizado se constató que el 15’8% de los niños asmáticos se volvieron obesos, porcentaje mayor que en el caso de los niños que no sufrían la enfermedad. Según las cifras, el asma incrementa en un 51% las probabilidades de sufrir obesidad en la infancia y la adolescencia.

Una de las razones principales de esta prevalencia de la obesidad en los niños asmáticos puede estar relacionada con el menor tiempo de juego y ejercicio físico, aunque se advierte que algunos medicamentos para el tratamiento, tienen como efecto secundario la obesidad, por lo que se hablaría de dos factores de riesgo. Curiosamente, se ha constatado que el uso del inhalador reducía las posibilidades de sufrir obesidad de forma significativa (43%), lo que hace especular que de algún modo, el medicamento podría tener un efecto directo sobre las células grasas, aumentando la protección contra la obesidad.

Con los niños de los dos estudios se obtuvieron datos similares, demostrando que existe una asociación entre sufrir asma y tener un mayor riesgo de ser obeso. Los resultados sugieren que el uso del inhalador, además de facilitar que los niños asmáticos se sientan mejor, podría ayudar a prevenir la obesidad independientemente de la actividad física que realicen los niños o que además tomen otros medicamentos para tratar la enfermedad.

Los investigadores explican que se desconocen los mecanismos biológicos subyacentes al aumento del riesgo de sufrir obesidad por padecer asma, por lo que se puede deducir que se seguirá investigando el tema para entender mejor la relación y cómo actúan los inhaladores para prevenir el aumento de peso. Podéis conocer los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página web de la Universidad de California, y en este otro de la revista científica American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine.

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