Los baños de flora vaginal para los recién nacidos, una tendencia peligrosa

A pesar de toda la información que se ha vertido sobre la peligrosidad que encierran los baños de flora vaginal para los recién nacidos, se ha convertido en una tendencia creciente en Estados Unidos. Cada vez más mujeres quieren mejorar el parto por cesárea con esta técnica, por ello, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos del país, ha emitido un comunicado con una serie de recomendaciones y advertencias sobre la práctica.

Exposición de los bebés a las bacterias vaginales

En el año 2015, un grupo de expertos consideraba que era posible mejorar el parto por cesárea si se transferían las bacterias beneficiosas que colonizan al recién nacido cuando el parto se desarrolla por vía vaginal. Esta trasferencia se realiza empapando una gasa con una solución salina que se introduce en la vagina de la madre antes del parto para, posteriormente limpiarle con ella la boca, los ojos y la piel al bebé.

En el año 2016 apareció un estudio advirtiendo sobre el riesgo de este tipo de prácticas, ya que la exposición de los recién nacidos por cesárea a las bacterias vaginales podría provocar infecciones graves, causadas por bacterias que la madre podría portar de forma asintomática. Pues bien, a pesar de la información que se ha proporcionado sobre el tema, parece que los baños de flora vaginal para los recién nacidos son una tendencia creciente en Estados Unidos, algo que preocupa seriamente a ACOG (Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos).

En el comunicado explican que esta tendencia está en aumento creciente en ciudades como Nueva York, parece ser que muchas embarazadas leen sobre los supuestos beneficios que ofrece la exposición de los bebés a las bacterias vaginales, y desoyen los estudios y consejos proporcionados por otros especialistas sobre esta práctica. Los supuestos beneficios como, por ejemplo, la estimulación del sistema inmunitario y la prevención del crecimiento de bacterias peligrosas, entre otros, no se producen con los recién nacidos por cesárea, siendo la transferencia inútil y superando los peligros a esos beneficios argumentados.

Por ello, con el propósito de desalentar a quienes quieran utilizar esta técnica, han emitido un comunicado con una serie de recomendaciones y advertencias que a continuación os transcribimos:

El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos no recomienda ni fomenta la siembra vaginal fuera del contexto de un protocolo de investigación aprobado por la junta de revisión institucional, y se recomienda que la siembra vaginal no se realice hasta contar con datos adecuados sobre la seguridad y el beneficio del proceso.

El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos solo apoya la realización de la siembra vaginal en el contexto de un protocolo de investigación aprobado por la junta de revisión institucional.

Si un paciente insiste en realizar el procedimiento, se debe llevar a cabo una discusión exhaustiva con el paciente, mostrándole el riesgo potencial de transferir organismos patógenos de la mujer al recién nacido. La estratificación del riesgo es razonable para estas mujeres en forma de pruebas de enfermedades infecciosas y bacterias potencialmente patógenas. Deben alentarse las pruebas séricas para el virus del herpes simple y los cultivos para los estreptococos del grupo B, Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhea. Se recomienda además que el obstetra-ginecólogo u otro proveedor de atención obstétrica, documente la información. Debido al riesgo teórico de la infección neonatal, el pediatra o el médico de familia que atiende al bebé debe saber que se llevó a cabo el procedimiento.

Aunque los resultados son variados con respecto a las asociaciones entre la lactancia materna y el desarrollo de asma y enfermedad atópica en la infancia, la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida, tiene múltiples beneficios conocidos y sigue siendo la recomendación de ACOG para todas las mujeres que no padecen afecciones físicas o médicas.

La escasez de datos sobre este tema respalda la necesidad de investigaciones adicionales sobre la seguridad y el beneficio de la los baños de flora vaginal.

No se entiende que a pesar de que se ha ofrecido mucha información advirtiendo sobre los riesgos, cada vez más mujeres quieran someter su bebé a ese procedimiento, esto demuestra que la comunicación de los centros de salud no es efectiva. Por otro lado, quizá se debería introducir algún tipo de medida legislativa que impida que se lleve a cabo un determinado proceso, como el del baño de flora vaginal, si no se ha consensuado científicamente y aprobado por los organismos de salud.

Podéis conocer más detalles sobre el comunicado a través de este artículo publicado en la página web del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos.

Foto | Rowan Peter

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