La tasa de nacimientos prematuros aumenta por segundo año consecutivo en Estados Unidos

Un informe elaborado por la organización sin ánimo de lucro March of Dimes, muestra que en los dos últimos años la tasa de nacimientos prematuros se ha incrementado en Estados Unidos, destacando que la mayor tasa de partos prematuros se produce entre las madres de raza negra, indígena o amerindia. La solución, según esta organización, pasa por mejorar el acceso a la sanidad y las condiciones socioeconómicas de estas familias.

Bebés prematuros

Año tras año en muchos países industrializados se incrementa el número de bebés que nacen prematuramente, una tendencia que muchos expertos consideran que se mantendrá en los próximos años, como ejemplo se puede citar el caso de Estados Unidos. A través de March of Dimes, organización sin ánimo de lucro que trabaja para mejorar la salud de las madres y la salud de los bebés previniendo los defectos de nacimiento, el nacimiento prematuro y la mortalidad infantil, hoy podemos saber que la tasa de nacimientos prematuros aumenta por segundo año consecutivo en Estados Unidos.

El nacimiento prematuro es la principal causa de muerte infantil en el país, tras casi una década en la que se le ha podido poner freno, la tendencia se ha revertido, en 2014 la tasa se estableció en un 9’57%, en 2015 aumentó a un 9’63% y en 2016 se elevó a un 9’8%, lo que supone un incremento que ronda los 8.000 nacimientos. El informe de March of Dimes explica que estos datos colocan al país entre los de mayor tasa de nacimientos prematuros en los países desarrollados.

Más de 380.000 bebés nacen prematuros en los Estados Unidos cada año, una prematuridad que supone una mayor probabilidad de sufrir problemas de salud, discapacidad o muerte antes de cumplir el primer año de vida. Merece la pena recordar este estudio realizado recientemente por expertos de la Universidad de Utah y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, en el que se advertía de la situación destacando los casos con defectos congénitos y el coste sanitario que suponía al país. Los expertos consideraban que era necesario invertir en materia preventiva, una actuación más sencilla, práctica y menos costosa que podría reducir la tasa de nacimientos prematuros.

Según el informe presentado, el riesgo de parto prematuro es mayor según la raza y la zona en la que se vive, apuntando que afecta especialmente a aquellas zonas donde viven mayoritariamente diferentes grupos raciales y étnicos, siendo una tendencia inaceptable que requiere una atención inmediata. Es lógico que este segmento poblacional sea el de mayor riesgo, ya que las desigualdades y el acceso a la sanidad son aspectos que predominan, por lo que la intervención quizá debería centrarse en mejorar las condiciones de vida y salud de estas familias con menores recursos.

Las mujeres de raza negra tienen un 49% más de probabilidades de dar a luz un bebé prematuro en comparación con las de raza blanca, y las mujeres indígenas o amerindias tienen hasta un 18% más de probabilidades de sufrir un parto prematuro que las mujeres de raza blanca, son cifras que delatan lo antes comentado. Estos dos segmentos poblacionales son los que más sufren un problema que va a más en todo el país, siendo los bebés de estas mujeres los que más probabilidades tienen de padecer todo tipo de problemas de salud, enfermedades respiratorias, ictericia, pérdida de visión, parálisis cerebral, retraso en el desarrollo, etc.

Por ello, la organización pide que se trabaje para prevenir el nacimiento prematuro mejorando la atención sanitaria, pero también el contexto social, algo difícil teniendo en cuenta quién es el Presidente del país y lo poco que trabaja para mejorar la salud y bienestar de la población que no sea de raza blanca.

March of Dimes intenta cambiar esta situación y está tomando medidas en múltiples frentes y sobre todo en aquellas comunidades con mayores necesidades a través de acciones como la expansión de la investigación científica para identificar las causas desconocidas del nacimiento prematuro y encontrar nuevas formas de prevenirlo, aumentar las campañas de prevención y concienciación, fortalecer las políticas que priorizan la salud de las madres y los bebés, mejorar los programas y la práctica de atención clínica, etc. Son esfuerzos loables, pero necesariamente el Gobierno del país debe implicarse más y desarrollar políticas paralelas y acordes a esta serie de medidas. Seguramente los datos del presente año confirmarán esta tendencia al alza, quizá entonces se plantee realizar cambios que permitan reducir la tasa de nacimientos prematuros.

Podéis conocer todos los detalles del informe a través de este artículo publicado en la página web de la organización March of Dimes.

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