La percepción de los padres sobre el peso de los hijos puede provocar que tengan sobrepeso

Según una nueva investigación, la percepción de los padres sobre el exceso de peso de sus hijos, puede provocar que a lo largo de la infancia terminen sufriendo sobrepeso. En cambio, si este exceso de peso se observa como peso normal, el riesgo de que terminen los niños sufriendo sobrepeso es menor.

Sobrepeso infantil

Un estudio desarrollado por expertos de la Universidad de Florida (Estados Unidos) y la Universidad de Liverpool (Reino Unido), concluye que la percepción de los padres sobre el peso de los hijos, sobre todo si creen que sufren sobrepeso, independientemente de que lo tengan o no, puede provocar que terminen con sobrepeso a lo largo de la infancia. En la investigación se considera que los padres de niños que tienen sobrepeso, a menudo no logran identificar con precisión el verdadero estado del peso de sus hijos.

Los expertos explican que esta percepción errónea es en realidad un problema importante de salud, creer que los niños tienen sobrepeso cuando en realidad no lo tienen parece una profecía auto cumplida, si se cree que existe el problema es mucho más probable que los niños aumenten de peso que si se cree que tienen un peso normal. En este segundo caso, la percepción errónea podría ser incluso protectora. Los investigadores explican que pocos estudios han examinado si la percepción de los padres sobre el sobrepeso de sus hijos tiene un efecto protector contra el aumento de peso durante la infancia, por ello decidieron llevar a cabo esta investigación.

Al margen de los resultados de este estudio, seguro que no es la primera vez que escucháis a padres hablando sobre sus hijos diciendo que están delgados, que no comen lo suficiente, que no están rollizos, etc., y sin embargo, a los ojos de otras personas los niños tienen buena apariencia. Un bebé no tiene por qué estar rollizo y gordito para considerar que está bien alimentado y goza de buena salud, quizá por ello algunos padres fuerzan la máquina e intentan que los niños coman más (muchos expertos explican que esta conducta es negativa) y por tanto empiezan a sufrir sobrepeso desde que son bebés. Pero el estudio no hace referencia a bebés, sino a niños con edades comprendidas entre los 4 y 13 años.

El estudio longitudinal se realizó con 3.557 niños australianos, los investigadores utilizaron el Índice de Masa Corporal (IMC) de los niños y un test para poder evaluar la percepción que tenían los padres sobre el peso de sus hijos, posteriormente se examinaron los cambios del IMC de los niños para conocer su evolución. Hay que decir que aunque este trabajo encontró una relación entre la percepción de los padres y el peso de sus hijos, no se había diseñado para demostrar la existencia de la causalidad, lo que sugiere que es probable que se desarrolle una nueva investigación para tratar de demostrar su existencia.

Según los padres, tres cuartas partes de los niños tenían un peso saludable a los 4-5 años de edad, sin embargo, un 20% de ellos tenían sobrepeso u obesidad, aunque los padres consideraban que tenían un peso normal. A lo largo del seguimiento realizado, los niños que inicialmente se habían clasificado con sobrepeso, terminaron aumentando de peso si los padres creían que lo tenían. Claro, que los expertos indican que no contaban con la información sobre el peso exacto que habían aumentado, esto es algo complicado de cuantificar, ya que los niños están en pleno desarrollo y el significado del aumento de peso en la niñez varía según la estatura.

Otra cuestión que quedó por resolver es saber con exactitud cuánto peso aumentaron los niños desde el momento que sus padres consideraron que tenían sobrepeso, por ello se sugiere que existe una relación pero sin causalidad. Los expertos explican que cuando los padres perciben que sus hijos tienen sobrepeso, es posible que sean menos propensos a controlar la ingesta de alimentos y la actividad física que realizan. Comparan este mecanismo con lo que ocurre en edad adulta, las personas que se sienten estigmatizados por su peso tienden a comer en exceso y a evitar la actividad física, por lo que es posible que en la niñez se produzca un mecanismo similar, lo que quizá favorecería que no aumentaran de peso. En cambio si los padres intentan limitar la alimentación de sus hijos, éstos podrían rebelarse y por consiguiente, comer más de lo necesario.

Los expertos consideran que los padres deberían hablar con sus hijos y explicarles el significado de estar sanos y evitar centrarse en el peso de los niños, siendo más efectivo hablar de la comida saludable y la actividad física, que hablar del peso y ponerlo como factor condicionante para comer mejor y realizar actividad física. Los investigadores concluyen que en contra de la creencia popular, la identificación de los padres del niño con sobrepeso no es una medida protectora contra el aumento de peso, en realidad es todo lo contrario y puede provocar que los niños aumenten de peso más.

Se necesitan nuevas investigaciones para entender cómo las percepciones de los padres sobre el peso de los niños pueden contribuir a la obesidad, tarea que parece que los investigadores llevarán a cabo. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página web de la Universidad de Liverpool, y en este otro de la revista científica Pediatrics.

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