La mortalidad infantil ha disminuido a nivel mundial, pero aumentan los problemas de salud

Se han logrado grandes avances sanitarios en las últimas décadas y la mortalidad infantil ha disminuido a nivel mundial, pero, lamentablemente, han aumentado los problemas de salud en la infancia y la adolescencia. Esa es la conclusión a la que se ha llegado en un estudio que tenía el cometido de analizar los avances realizados en materia sanitaria en la infancia y la adolescencia.

Salud infantil en el mundo

Según los resultados de un estudio realizado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, en los últimos años la mortalidad infantil ha disminuido a nivel mundial, pero aumentan los problemas de salud. Los expertos apuntan que aunque hoy en día los niños tienen más probabilidades de sobrevivir hasta la edad adulta temprana que en años anteriores, estos progresos se han concentrado especialmente en los países con mayor poder adquisitivo, algo lógico teniendo en cuenta que tienen muchos más medios y recursos.

Los investigadores analizaron los datos de 195 países y territorios de un periodo comprendido entre el año 1990 y el año 2017, durante este espacio de tiempo se observó que el número anual de víctimas mortales entre los jóvenes menores de 20 años cayó un 52%, pasando de 13’8 millones a 6’6 millones de muertes. Esta disminución fue debida, sobre todo, a la reducción del número de muertes por enfermedades infecciosas, gracias a las mejoras y avances sanitarios.

Los expertos comentan que, si bien la comunidad mundial de salud debe celebrar estos éxitos, es necesario continuar monitorizando y controlando la situación para mantener el progreso experimentado en las tres últimas décadas. Por otro lado, es necesario realizar un mayor esfuerzo para reducir la desigualdad entre países ricos y pobres, apuntando que las áreas con mayor riesgo de enfermedad y muerte han mejorado más lentamente en los países más desfavorecidos en el periodo indicado, y dada la tasa de crecimiento de la población en estos países, los sistemas de salud que ya están sobrecargados necesitarán un mayor apoyo a fin de evitar que se produzca un aumento de las muertes infantiles y de adolescentes que son perfectamente prevenibles.

Según los datos del estudio, el 82% de las muertes en la infancia y la adolescencia de todo el mundo se concentraron en los países de bajos y medianos ingresos. A nivel mundial, la reducción de la tasa de mortalidad fue más rápida en los niños de entre 1 y 4 años debido a la reducción de muerte por infecciones respiratorias, diarrea y otras enfermedades infecciosas comunes. Curiosamente, los mayores descensos absolutos de la mortalidad infantil se observaron en África occidental, oriental y subsahariana.

Sin embargo, la reducción más rápida de la tasa de mortalidad se produjo en Asia oriental, América Latina andina y Asia meridional. Sobre las mejoras, estas se asociaron en gran medida con los avances en la asistencia sanitaria, el mejor acceso a las vacunas, la nutrición en la primera infancia, el agua potable, los mejores sistemas de saneamiento y las intervenciones contra el VIH y la malaria.

Los expertos apuntan que mientras la mortalidad se redujo durante el periodo del estudio, los problemas de salud aumentaron significativamente. Se analizó el impacto de la salud en la vida de los niños utilizando una medida conocida como ‘años de vida ajustados por discapacidad’ (DALY). Se trata de una medida de la carga general de la enfermedad, expresada como la cantidad de años perdidos a causa de problemas de salud, discapacidad o muerte prematura. Los resultados mostraron que existía una brecha entre el estado de salud de los niños y la situación ideal en la que todos los niños deberían vivir para estar libres de estas enfermedades y discapacidades.

El estudio ha tenido varias limitaciones, como el retraso en el tiempo por parte de algunos países en comunicar la información relacionada con la evolución de la salud de la población, también existen datos deficientes o falta de ellos, procedentes de zonas en conflicto como, por ejemplo, Siria, Irak, Yemen o Sudán entre otros. Aún así y coincidiendo con otros estudios como los realizados por la OMS, la mortalidad infantil disminuye poco a poco, pero lamentablemente aumentan los problemas de salud. Queda mucho por hacer para cambiar la actual situación, pero si no hay un compromiso más firme por parte de los países desarrollados, los cambios serán muy lentos.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica JAMA Pediatrics.

Foto | SuSanA Secretariat

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