La leche de vaca en la dieta de la madre durante la lactancia, reduce el riesgo de alergias en los niños

Un curioso estudio asegura que el consumo de leche de vaca por parte de la madre durante la lactancia, reduce el riesgo de que la descendencia desarrolle algún tipo de alergia alimentaria. El estudio es estadístico y no demuestra causalidad, lo que invita a profundizar más en el tema para determinar si realmente existe dicha relación.

Alergias alimentarias

Según los resultados de una investigación realizada por expertos de la Universidad de Tecnología Chalmers, el Instituto Karolinska de Estocolmo, la Universidad de Gotemburgo y la Universidad de Umeå, la leche de vaca en la dieta de la madre durante la lactancia, reduce el riesgo de alergias en los niños. Los investigadores comentan que la dieta de las madres es uno de los factores que pueden tener una influencia indirecta en el riesgo de alergias alimentarias de los niños.

Los expertos comentan que hoy en día es muy común que las mujeres jóvenes eviten consumir alimentos como la leche, sea por mitos asociados a la dieta, por seguir una dieta libre de productos de origen animal, por cuestiones estéticas, etc. En el caso de que exista intolerancia a la lactosa, se enfatiza en la existencia de productos lácteos sin lactosa como una alternativa que permite tomar leche y obtener esos beneficios indirectos para la descendencia.

Las alergias alimentarias aumentan año tras año en la población infantil, de hecho, en la última década su incidencia se ha multiplicado por siete. Se ha detectado que dependiendo de la zona geográfica de Europa, la incidencia de las alergias varía, así, en Europa continental, las alergias más comunes son las que provocan frutas y verduras, en los países anglosajones, las provocadas por los cacahuetes, las nueces o las avellanas, en los países nórdicos, las alergias más comunes se relacionan con el consumo de pescado y marisco.

Existen diferentes factores que se relacionan con las alergias alimentarias, la predisposición genética es uno de ellos, pero también puede serlo el tipo de dieta de la madre, así se muestra en este estudio en el que se han analizado más de 500 hábitos alimentarios de un grupo de mujeres suecas, en relación a la prevalencia de las posibles alergias alimentarias que podían padecer los descendientes a los 12 meses de edad. Se podría pensar que es una edad demasiado temprana para determinar esa relación, pero los diagnósticos realizados lo certifican.

En el estudio, las madres informaron de sus hábitos alimenticios en momentos concretos, en la semana 34 del embarazo, tras el parto y al cabo de un mes del nacimiento del bebé. Se examinó a los bebés cuando cumplieron 12 meses detectando que un 7,7% de los pequeños ya sufría una alergia alimentaria, siendo la más común a la leche de vaca, los huevos o a ambos alimentos. Un 6,5% fueron diagnosticados de eccema atópico y la misma cifra padecía asma. Por otro lado, un 6,5% de los bebés tenía alergias de algún tipo, ya fueran o no alimentarias. Como se puede apreciar, la prevalencia de las alergias es muy elevada a los 12 meses de edad.

Pero, además, el estudio verificó la ingesta de leche y productos lácteos de las mujeres a través de biomarcadores en la sangre y en la leche materna, los biomarcadores eran dos ácidos grasos formados en el estómago de la vaca que son específicos de los productos lácteos. Se identificó una conexión evidente entre el consumo de leche y productos lácteos por la madre, con una menor incidencia de alergia alimentaria en sus hijos. Claro, que aunque dicen que la asociación es clara, también explican que no afirman que beber leche de vaca sea una cura general para las alergias alimentarias de los niños.

Como ocurre con este tipo de investigaciones, no se demuestra causalidad, obligando a realizar estudios más metódicos que logren encontrar la mencionada asociación. Cualquiera podría pensar que detrás del estudio se encuentra la industria lechera, pero hay un documento en el que indica que no existe vinculación y ningún conflicto de intereses, siendo un estudio independiente que se respalda sobre resultados de investigaciones anteriores y otras complementarias. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Nutrients.

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