La lactancia materna protege del cáncer de mama

El Instituto Americano de Investigación del Cáncer ha elaborado un informe en base a la revisión de distintos estudios que tratan la prevención del cáncer de mama y su asociación a la lactancia materna. Según sus resultados, la lactancia materna merece ser considerada como un factor más que contribuye a reducir el riesgo de que las mujeres puedan sufrir este tipo de cáncer.

Lactancia y cáncer

Sobre la protección que ofrece la lactancia materna ante el riesgo de cáncer de mama ya hemos hablado en otras ocasiones, incluso del incremento del riesgo de sufrir esta enfermedad si se interrumpe la lactancia, ya que esta es la culminación del ciclo fisiológico funcional de la glándula mamaria. Los expertos comentan que si se interrumpe este ciclo en un momento en el que la producción de leche está en su máximo apogeo, puede provocar una alteración celular en las glándulas mamarias que podría causar la apoptosis celular.

El caso es que hoy conocemos un nuevo informe elaborado por el Instituto Americano de Investigación del Cáncer en el que se destaca precisamente que la lactancia materna protege del cáncer de mama. Según este instituto, es uno de los hallazgos menos reconocidos, quizá porque la reducción del riesgo de sufrir la enfermedad no es tan significativa como otros beneficios que ofrece la lactancia, pero los expertos comentan que es un motivo adicional a los conocidos, que invitan a las mujeres a brindar lactancia a sus bebés.

Hay que decir que dependiendo del país o del continente, este beneficio es más o menos exaltado, si en Estados Unidos lo tratan como algo adicional que merece considerarse, en Europa se recomienda encarecidamente la lactancia para reducir el riesgo de sufrir la enfermedad. En España, el Código Europeo contra el Cáncer recomienda la práctica de la lactancia indicando textualmente: “La lactancia materna reduce el riesgo de cáncer de la madre. Si puede, amamante a su bebé.” Quizá en un futuro, en Estados Unidos se aproveche este beneficio para promover con mayor énfasis la lactancia, de momento, un primer paso es este informe elaborado por el AICR.

Según el documento, los bebés amamantados tienen menos riesgo de sufrir obesidad, hay que tener en cuenta que el sobrepeso y la obesidad, aumentan el riesgo de sufrir hasta 11 tipos de cáncer, por lo que de forma indirecta se trata a la lactancia como un modo de proteger del cáncer a la descendencia. Pero quizá este informe es algo escueto y no tiene en cuenta otros datos de interés que merece la pena considerar, se puede citar, por ejemplo, esta investigación israelita en la que se concluía que la lactancia materna puede reducir el riesgo de que los niños sufran leucemia infantil hasta en un 19%. Claro, que en este caso, el documento se centra exclusivamente en el riesgo del cáncer de mama.

Los investigadores del AICR comentan que siempre que sea posible, es preferible amamantar al bebé, ya que los beneficios revierten en madre e hijo, protegiendo a los dos de sufrir diferentes enfermedades, una de ellas es el cáncer. El Instituto Americano de Investigación del Cáncer recomienda que, al menos, se ofrezca lactancia materna en exclusiva durante seis meses y se prolongue posteriormente combinándola con la alimentación suplementaria, es decir, adopta las recomendaciones que brinda la OMS (Organización Mundial de la Salud).

Este informe ha actualizado las pruebas científicas que se han realizado a nivel mundial sobre el cáncer de mama, identificando y revisando en especial aquellos estudios relacionados con la lactancia. 13 de ellos se centraron en la duración del tiempo de lactancia, destacando que por cada cinco meses de tiempo de lactancia, se reducía en un 2% el riesgo de sufrir cáncer de mama. Los expertos comentan que la lactancia puede influir de varias formas en la prevención de la enfermedad, por ejemplo por la reducción a la exposición del estrógeno (hormona asociada al riesgo de cáncer) al retrasar los periodos menstruales. También por el desprendimiento de tejido mamario tras la lactancia, algo que ayuda a eliminar las células con daños genéticos.

Además de la lactancia, existen otros parámetros que reducen el riesgo de sufrir la enfermedad, como mantener un peso saludable, evitar el alcohol, realizar ejercicio físico de forma regular, etc. En definitiva, el instituto comenta en su informe que todo suma, no basta con proporcionar lactancia al bebé, hay que tomar otras medidas como las comentadas para que el riesgo se reduzca significativamente.

Podéis conocer los detalles del informe a través de este artículo publicado en la página del AICR.

Foto | Mothering Touch

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