La importancia de un buen pediatra

Cualquier padre sabe cuál es la importancia de tener un buen pediatra para sus hijos.  Los pediatras no son ni mucho menos todos iguales, es importante encontrar uno con el que nos sintamos cómodos, que sea de nuestra confianza, que comparta nuestras preocupaciones y que respete nuestra manera de educar y cuidar a nuestros pequeños. Esto no es nada fácil, ya que generalmente el pediatra cuestionara en muchas ocasiones nuestra forma de actuar.

Uno de los factores a tener en cuenta para encontrar un buen pediatra es que va a depender de si vamos a la seguridad social o si vamos a ir a un centro privado. En este caso es más fácil encontrar a uno que sea más cercano a nuestras ideas ya que decides tú quien será el profesional elegido. Sin embargo, no hay que olvidar que la seguridad social española podemos cambiar en cualquier momento el pediatra que nos hayan asignado. Aunque si queremos uno en particular tendremos que tener paciencia, ya que dependerá del cupo y la disponibilidad que tenga este pediatra el conseguir que sea el nuestro. También debemos recordar que cuando los niños son pequeños, las visitas al pediatra suelen ser muy frecuentes, por lo que es recomendable buscar uno que no esté demasiado lejos del hogar familiar.

En ocasiones los niños se muestran miedosos al acudir al pediatra.

El pediatra tiene un papel muy importante en la salud de nuestros hijos, porque es el que nos informa y nos mantiene al día de vacunas y demás protocolos de actuación muy necesarios para la salud de nuestros pequeños. Además, el pediatra no solo se ocupa de las enfermedades diarias: un buen pediatra debe hacer mucho hincapié en la medicina preventiva que es la que nos ahorra muchos disgustos.

Para que nuestros pequeños confíen en su pediatra tanto como nosotros es fundamental no utilizarlo como un referente negativo en las disputas con nuestros hijos, debemos restar trascendencia a sus visitas y nunca utilizar este hecho como si de un castigo se tratase. Para conseguir una visita al pediatra lo más exitosa posible, podemos hablar con nuestros pequeños, explicarles a dónde van a ir, qué van a hacer allí y que sepan que el pediatra es su amigo, que deben confiar en él y no tenerle miedo.

En este sentido, un buen pediatra es aquel que nos ayuda y nos atiende con dedicación, de manera que consigue ganarse nuestra confianza y que sigamos sus consejos de manera natural y consensuada. Este profesional nos va a acompañar a lo largo de los primeros años de vida de de nuestros hijos y en fases importantes de su desarrollo hasta llegar a la edad adulta.

Foto por woodleywonderworks en Flickr

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