Intolerancias alimenticias en los niños

Las intolerancias y las alergias no son lo mismo aunque los síntomas se parezcan. Determinar si es alegría o intolerancia es importante a la hora del tratamiento, pero generalmente las intolerancias se suelen tratar eliminando el alimento causante de la intolerancia. Existes varios tipos de intolerancias, pero tres son los más comunes: intolerancia a las proteínas de la leche de vaca, a la lactosa y al gluten.

Las intolerancias alimentarias son reacciones adversas a algún alimento o a algún ingrediente que contenga la comida del niño. La intolerancia no es lo mismo que la alergia alimentaria, ya que no interviene el sistema inmunológico. Es más bien una reacción del organismo a algo que el niño ha ingerido, que produce una irritación de la mucosa intestinal  y que le puede provocar reacciones como erupciones en la piel, diarreavómitos y dolor abdominal.

Se puede sustituir la leche de vaca por leche de fórmula o especial sin las proteínas que provocan la intolerancia.

La intolerancia puede deberse a la mala metabolización del alimento por parte de la enzima encargada, alteraciones por fármacos o causas que se desconocen. Generalmente algunas intolerancias pueden desaparecer cuando el niño crece y su tratamiento es claro: se elimina de la dieta el alimento causante de la intolerancia y se sustituye por otro. Existen diferentes tipos de intolerancias, las más comunes y conocidas son la intolerancia a las proteínas de la leche de vaca, a la lactosa o al gluten (celíacos).

En el caso de la intolerancia a las proteínas de la vaca, diremos que la leche de la vaca se compone de dos partes, por un lado la caseína y por el otro el suero lácteo. El suero a su vez se compone de más proteínas, entre ellas se encuentra la beta-lactoglobulina y la alfa S1-caseína y ellas son las responsables principales de intolerancias y alergias a la leche de vaca. Si existe tanto alergia como intolerancia a estas proteínas, el cuerpo reacciona y la mucosa intestinal es la primera lesionada, causando pérdidas de sangre, vómitos y diarreas.

En el caso de niños lactantes donde existe una intolerancia a la leche de vaca, a la madre se le retira todos los productos que procedan de la vaca, como por ejemplo la leche y sus derivados, y la ternera y se le refuerza el aporte de calcio y vitamina D. Si el niño toma biberón, deberá tomar una leche especial (por ejemplo de fórmula o de soja) para ayudarle a regenerar la mucosa intestinal causante de los síntomas molestos derivados de una intolerancia a la leche de vaca.

El caso de intolerancia  la lactosa es más bien un problema de metabolización. La lactosa es un hidrato de carbono existente en la leche y los síntomas que provoca esta intolerancia son dolores abdominales (espasmos) y una diarrea amarillenta, ácida y liquida muy irritante para la piel del pequeño. El tratamiento consiste en consumir leche que no contenga lactosa y la duración dependerá de si la intolerancia es congénita (tratamiento de por vida) o si es transitoria, con lo que el tratamiento solo será de unas semanas.

La intolerancia al gluten es una intolerancia a los cereales que contienen este elemento: el gluten. Son el centeno, el trigo, la cebada y la avena. La causa de esta intolerancia es más bien de tipo inmunitario, ya que el problema es que se ha producido en el intestino delgado una atrofia de la mucosa. Sus síntomas son diarrea, irritabilidad, dolor abdominal, problemas de crecimiento, etc. La intolerancia a este alimento es de por vida, por lo tanto su tratamiento es claro: se elimina de la dieta el gluten.

Foto por abbybatchelder en Flickr

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