Infografía: Guía para detectar la mala ciencia contra las vacunas

La Asociación Española de Pediatría ha publicado una interesante infografía con doce puntos que podremos utilizar a modo de guía para detectar la mala ciencia contra las vacunas. Estudios supuestamente científicos que tienen defectos de procedimiento, que son sensacionalistas, que sus resultados son mal interpretados arrojando cifras que no se ajustan a la realidad, etc.

Información falsa sobre las vacunas

Hoy conocemos una interesante infografía creada por la AEP (Asociación Española de Pediatría) sobre la mala ciencia contra las vacunas, es decir, todos los bulos y falsedades que se han generado en torno a las vacunas, información que podemos encontrar en páginas de internet, en las redes sociales y que lejos de desaparecer, se mantienen al día haciendo dudar y confundiendo a muchas personas. Se trata de una infografía que actúa como una guía que ayudará a detectar esa mala ciencia, evitando creer en los resultados que presentan los estudios dudosos.

Esta “mala ciencia” de las vacunas daña a la ciencia de calidad que ha llevado a cabo miles de investigaciones y ensayos relacionados con las vacunas, que han demostrado su efectividad y su elevado grado de seguridad, siendo una herramienta preventiva que ha logrado salvar a millones de personas. La AEP explica que esa mala ciencia, en ocasiones, es el resultado de simples errores de metodología y procedimiento en las investigaciones, en otros casos se trata de acciones intencionadas movidas por determinados intereses.

En este último caso, se puede citar como ejemplo un estudio británico que se publicó en 1998 en la revista científica The Lancet, en el que se demostraba una supuesta relación entre vacunas y autismo, algo que lamentablemente muchos padres creyeron. El estudio fue posteriormente desacreditado, demostrando que los datos clínicos de los pacientes participantes (que sólo eran 12) eran falsos, además, se demostró que este estudio había sido financiado por un bufete de abogados con el propósito de utilizar los resultados para demandar a una farmacéutica. Pues bien, a día de hoy, a pesar de todas las pruebas aportadas, todavía hay muchos padres que siguen creyendo en la relación entre autismo y vacunas, algo de lo que se encargan las páginas web antivacunas.

La AEP presenta tres publicaciones recientes que son claros ejemplos de la mala ciencia contra las vacunas, concretamente contra la vacuna del VPH (papiloma humano), tres artículos que, aunque ya se ha han descalificado y retirado, han sido ampliamente difundidos por los intereses de los antivacunas a través de las redes sociales. Claro, que lo que no se entiende, es que se le brinde credibilidad a un estudio que alerta sobre las vacunas, frente a miles de estudios que concluyen lo contrario, estudios que son independientes y que no están sujetos a los intereses de las farmacéuticas.

Vacunas

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Los tres artículos citados son los siguientes:

• Li D, Tomljenovic L, Li Y, Shaw CA. Subcutaneous injections of aluminum at vaccine adjuvant levels activate innate immune genes in mouse brain that are homologous with biomarkers of autism. J Inorg Biochem. 2017;177:39-54. [retractado]

• Aratani S, Fujita H, Kuroiwa Y, Usui C, Yokota S, Nakamura I, et al. Murine hypothalamic destruction with vascular cell apoptosis subsequent to combined administration of human papilloma virus vaccine and pertussis toxin. Sci Rep. 2016;6:36943. [retractado]

• Andersson L. Increased incidence of cervical cancer in Sweden: Possible link with HPV vaccination. Indian J Med Ethics. 2018.online first april 30, 2018. [retractado]

En la infografía podéis ver doce puntos que forman esta guía para detectar la mala ciencia contra las vacunas y sus correspondientes explicaciones, los titulares sensacionalistas, la mala interpretación de los resultados, los conflictos de intereses, defectos de procedimiento como la ausencia de grupos de control, el uso del lenguaje especulativo, etc. Esta guía es una primera entrega, la AEP ofrecerá otra entrega ampliando la información, con ello tendremos elementos de criterio para no caer en el error de creer algo cuyo fundamento es muy cuestionable.

Merece la pena recordar que los movimientos antivacunas arrojan una gran cantidad de desinformación y pseudociencia, dando más valor a este tipo de información que a la que se ha obtenido a partir de estudios científicos rigurosos. Son lugares de la red que aseguran que las vacunas son peligrosas, que causan todo tipo de problemas de salud, que ofrecen supuestas evidencias científicas que en realidad no se pueden considerar como tales, es decir, mala ciencia que, además, se apoya en anécdotas para respaldar muchas de las afirmaciones que vierten.

Esperamos que la AEP publique la segunda parte, será interesante para contar con toda la información necesaria para detectar esa mala ciencia que tanto daño causa.

Foto | PAHO/WHO

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