Epistaxis o hemorragia nasal

Entre los 2 y los 10 años de edad es normal que un niño pueda sufrir un episodio de epistaxis o hemorragia nasal, se produce debido a un pequeño golpe, al sonarse, por rascarse la nariz o por un cambio de tiempo que provoca que el ambiente esté más reseco.

Sangrado de la nariz

La epistaxis o hemorragia nasal es un sangrado que se produce en las fosas nasales y que suele remitir de forma espontánea, es bastante frecuente y en los niños es habitual entre los 2 y 10 años. Cuando se produce, lo mejor es inclinar la cabeza hacia adelante y presionar fuertemente la nariz con los dedos durante un periodo de 2 a 5 minutos, con este procedimiento tan simple el sangrado remite y no tiene mayor importancia. Algunos expertos aseguran que ni siquiera es necesario inclinar la cabeza hacia adelante, la compresión realizada con los dedos será más que suficiente para interrumpir el sangrado.

En ocasiones hemos visto como ante un caso de epistaxis, se ha recomendado erróneamente inclinar la cabeza hacia atrás, aunque parezca que inicialmente el sangrado se detiene, en realidad la sangre fluye por otro canal, llegando a la faringe, siendo tragada e irritando la mucosa digestiva. La hemorragia nasal se produce fácilmente debido a que en algunas zonas del tabique nasal están presentes muchos vasos sanguíneos, dado que se puede decir que están a flor de piel, simplemente con rascarse la nariz, darse un pequeño golpe, sonarse o sufrir el cambio de tiempo (las venas se resecan mucho), se puede producir un episodio de epistaxis.

Tiempo atrás era frecuente escuchar que el sangrado era algo habitual y que formaba parte del proceso evolutivo de los niños, incluso se podía escuchar que se debía al exceso de sangre que contenía el sistema circulatorio, nada más lejos de la realidad. Ante una hemorragia es normal que los padres se alarmen un poco, pero hay que estar tranquilos, ya que como hemos indicado no tiene mayor importancia. En los niños este tipo de sangrado suele ser leve y no suele tener repercusiones, de repente empieza el goteo de sangre y puede parar al cabo de unos segundos, en caso contrario lo mejor es llevar a cabo la maniobra antes indicada.

En el caso de que el sangrado no remita, es posible que exista un trastorno de coagulación o que se está tomando un medicamento que la evita, en tal caso es necesario acudir al servicio de urgencias. Si se trata de un sangrado que se repite e interfiere en la vida normal de los niños se suele realizar un procedimiento de cauterización o usar una crema que detiene la hemorragia. Otro remedio que se suele aconsejar para frenar el sangrado es la introducción de algodón en las fosas nasales empapado con agua oxigenada o sin nada, pero lo mejor es no utilizar nada más que la compresión con los dedos.

Tras un episodio de epistaxis, la zona de la nariz que ha sufrido el sangrado está muy sensible, algo lógico, ya que no ha cicatrizado completamente, así que ante un simple roce se puede volver a producir la hemorragia, por ello lo mejor es evitar tocarse la nariz hasta pasados un par de días. Decíamos que los cambios de tiempo incrementan el riesgo de sangrado debido a la sequedad del ambiente, por ello es recomendable utilizar un humidificador para que la humedad ambiental sea la correcta, con ello además reduciremos el riesgo de que los niños sufran irritación de la garganta, resfriados, etc.

En definitiva, los padres no tienen que alarmarse ante un episodio de epistaxis, ya que ese nerviosismo se lo pueden transmitir a los niños que generalmente están tranquilos, y lo único que se consigue es magnificar algo que no tiene mucha importancia. Os invitamos a seguir los consejos que proporciona la AEP (Asociación Española de Pediatría) sobre este tema.

Foto | M. Martin Vicente

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