El ejercicio físico es cardioprotector en niños con cáncer

Una investigación ha demostrado que el ejercicio físico es cardioprotector en niños con cáncer y, además, reduce el tiempo de hospitalización, no tiene ningún efecto secundario y los beneficios se prolongan un año después de finalizar el tratamiento oncológico.

Ejercicio físico y cáncer infantil

Un estudio realizado por expertos de la Universidad Europea de Madrid y el Hospital Universitario Infantil Niño Jesús, concluye que el ejercicio físico es cardioprotector en niños con cáncer. La investigación ha demostrado que es positivo que los niños sigan un programa de entrenamiento físico intrahospitalario durante el tratamiento oncológico, determinando que los resultados positivos se mantienen un año después de finalizar el tratamiento.

La investigación demuestra que un programa de ejercicio físico que esté supervisado y que combine fuerza y resistencia, es seguro para los niños y tiene un efecto cardioprotector, no se produce un aumento del riesgo de sufrir una recaída en la enfermedad o mortalidad, además, reduce el tiempo que los niños permanecen hospitalizados, lo que se traduce en mayor calidad de vida para los niños y menores costes hospitalarios.

En este trabajo se ha realizado un seguimiento de la supervivencia, el riesgo de recaída y aparición de metástasis, se ha hecho una medición del IMC (Índice de Masa Corporal), se han realizado análisis de sangre para determinar la cantidad de leucocitos, plaquetas, hemoglobina y glucosa, y se han monitorizado las funciones cardiovasculares, como podemos comprobar, se ha realizado un exhaustivo trabajo cuyo resultado puede ser de gran ayuda para las áreas pediátricas hospitalarias.

En la investigación participaron 169 menores con edades comprendidas entre los 4 y 8 años, 68 de ellos fueron incluidos en el programa de ejercicios y 101 actuaron como grupo de control. El programa de ejercicios físicos consistía en llevar a cabo dos o tres sesiones semanales de ejercicio aeróbico y fuerza con una duración de entre 60 y 70 minutos por sesión, dicho programa se realizó una media de 19 semanas, pero, dependiendo del tipo de cáncer (por ejemplo leucemia), se incrementó hasta las 28 semanas.

Los resultados muestran que no existían diferencias en supervivencia, metástasis o recaída, pero sí una disminución de los días de hospitalización y una mejora en la función cardiovascular en comparación con los menores que formaban parte del grupo de control. Como decíamos, se ha constatado que los beneficios para el corazón se mantuvieron un año después de finalizar el tratamiento oncológico, lo que es un hecho destacado y positivo para los niños.

Ante estos resultados, los expertos recomiendan que se valore la inclusión de este tipo de programas de ejercicios en los centros hospitalarios a pesar de que saben que existen complicaciones para su implantación, sobre todo por la falta de espacios adecuados y la implicación del personal sanitario. Pero lo cierto es que estas cuestiones no deben ser un impedimento, espacio hay (recordemos como aprovecha el espacio Juegaterapia), otra cuestión es el personal, en este caso debería ser el Ministerio de Sanidad o la administración de cada hospital quien diseñara un plan viable.

Ya veremos si las autoridades sanitarias tienen en cuenta los resultados, ya que cuando hay que realizar una inversión económica es cuando aparecen las trabas. A través de Diario Médico podréis conocer más detalles sobre esta interesante investigación.

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