El 40% de la obesidad infantil es heredada de los padres

Según una investigación desarrollada en el Reino Unido, el 40% de los factores que causan obesidad infantil son heredados de los padres, el IMC y la herencia genética son los dos factores de mayor importancia que incrementan el riesgo de que la descendencia sufra sobrepeso u obesidad.

Herencia genética de la obesidad

Una investigación desarrollada por expertos de la Universidad Sussex y la Escuela de Economía de Londres, concluye que hasta el 40% de la obesidad infantil es heredada de los padres independientemente de la educación, el poder adquisitivo y el estatus social. Según los investigadores, cada progenitor representa el 20% de los factores que causan obesidad, es decir, los padres son responsables de una quinta parte del IMC (Índice de Masa Muscular) de los niños.

En estos factores se incluye la herencia genética, los hábitos dietéticos, el ejercicio físico, etc. En investigaciones anteriores se estableció la importancia del peso y hábitos dietéticos de los padres en el incremento del riesgo de que los niños sufrieran obesidad, otras investigaciones han demostrado que la obesidad se hereda y además el riesgo se incrementa con cada generación. De todos los factores analizados, los de mayor incidencia son la genética y el entorno familiar, el resto de factores son poco significativos según el estudio.

Para llegar a esta conclusión se analizaron los datos de 100.000 niños y sus padres, procedentes de diferentes países del mundo, Estados Unidos, Reino Unido, China, Indonesia, España y México. Los expertos comentan que los resultados son consistentes y los patrones se repiten en todos los países independientemente del nivel de desarrollo económico, el empleo o la industrialización, podemos ver que se han seleccionado países como Estados Unidos, donde el índice de obesidad infantil es elevado, o países como China, donde la incidencia de la obesidad es de las más bajas del mundo.

Se trata de una visión rara e importante sobre cómo se transmite la obesidad de generación en generación, sea en países desarrollados o en vías de desarrollo, siendo el mismo proceso de transmisión intergeneracional en todos los países. Una constante es el IMC de los padres, los hijos de padres obesos tienen mayor riesgo de ser obesos cuando crezcan, siendo la influencia del IMC de los padres un factor muy significativo.

Se concluye, por tanto, que la obesidad (en una buena parte) es el resultado de los factores familiares y la herencia genética, lo que quizá obliga a replantearse la visión de la obesidad infantil y cómo hacer frente al problema. Los expertos explican que lamentablemente no existe modo de determinar en qué medida el entorno familiar y la genética afectan al riesgo de obesidad, pero no hay duda de que ambos factores combinados juegan un papel importante y significativo.

Dada la importancia de la herencia genética y el estilo de vida familiar, reducir la incidencia de la obesidad a través de intervenciones dietéticas es una medida complicada, los expertos explican que hay que trabajar en la influencia que ejercen los padres (entorno familiar), algo que no se contempla con la importancia que debiera en los programas para hacer frente al sobrepeso y la obesidad infantil. Como ya comentábamos aquí, la prevención de la obesidad infantil se debe iniciar en la generación anterior, es decir, en el periodo previo a la concepción. Son muchos los estudios que determinan el papel que tienen los padres en el riesgo de obesidad infantil, de ahí que se apunte a los padres como primera intervención para frenar el problema.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Economics and Human Biology.

Foto | Liza

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