¿Cómo afecta a los niños el cambio de hora?

El cambio de hora produce trastornos pasajeros que suelen tardar unos días en desaparecer. El primer síntoma suele ser la irritabilidad. Podemos conseguir que este cambio sea menos brusco con algunas pautas, pero sobre todo los niños necesitan que esos días seamos un poco más pacientes con ellos.

Recientemente, como cada año, hemos sufrido el cambio de hora en nuestras rutinas. Aunque los mayores lo tenemos más asumido, no por ello nos libramos de sus efectos. Igual que en los pequeños, el cambio de horario influye en nuestro sueño y horas de comida durante unos días, hasta que nuestro cuerpo se acostumbra. Pero, ¿qué pasa con los niños? ¿Cómo les afecta a ellos?

Paciencia y sobre todo mucho cariño para conseguir que se adapten más fácilmente.

Cuando llega este tiempo siempre pasa lo mismo, los días se hacen más largos y la luz del día confunde a los pequeños: ¿por qué me voy a ir a dormir si es aún es de día? o ¡levántate mamá que ya es de día! Inténtale explicar que aún no es hora de levantarse. Y encima les cambiamos la hora. Los pequeños no saben lo que les pasa y por eso suelen volverse un poco más irritables de lo normal cuando están cansados.

A parte del tema de las horas de dormir está el tema de las comidas. Para los mayores no es importante, por una hora nos acostumbramos a lo que sea, pero con los niños es diferente. Si tienes un bebé que come a una hora determinada le rompemos su ritmo, ellos tienen muy marcados sus horarios y les cuesta un poco más que a nosotros acostumbrarse al nuevo horario.

En el caso de los bebés lactantes no hay mucho problema, él solito pedirá cuando quiere comer y comerá. Si toma biberón es un poco de lo mismo, pero si es un bebé que ya come sólidos y necesitamos darle de comer dentro de un horario determinado por trabajo o por querer acostumbrarle de nuevo a la hora, resultará un poco más difícil que se habitúe. Llorará porque no tiene hambre o porque está hambriento. De todas formas, no hay que preocuparse, en unos días se habrá acostumbrado.

En el caso de los niños, no todos son iguales. Los hay que tienen el horario muy marcado y otros que no. Para el caso de los niños con un horario más rígido podemos evitarles que el cambio le influya demasiado, ¿Cómo? Durante una o dos semanas antes, podemos adelantar o retrasar paulatinamente sus horarios, dependiendo de si se cambia a horario de verano o de invierno. Modificaciones sucesivas de unos quince minutos facilitarán el cambio, harán que sea más suave y que poco a poco se vayan acostumbrando. De esta manera podemos ahorrarle muchas molestias a nuestro pequeño, eso sí, para los papás es un poco más engorroso, pero posiblemente valga la pena.

Así que, como no creo que eliminen este cambio de hora en mucho tiempo, lo mejor será asumirlo y aceptar que lo mejor para esos días es intentar tener con los niños  más paciencia de lo habitual, entender que ellos no saben lo que les pasa y que necesitan que estemos ahí para ayudarles.

Foto por apdk en Flickr

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