Antes de una cesárea es recomendable administrar dos antibióticos diferentes

Una investigación estadounidense muestra que se puede reducir hasta en un 50% el riesgo de infección tras una cesárea, si antes del proceso quirúrgico se administran dos antibióticos a la mujer, el estándar habitual y una dosis de azitromicina. Los expertos explican que dado el elevado número de cesáreas que se practican, habría que tener en cuenta esta solución.

El riesgo de infección en un parto por cesárea es de 5 a 10 veces mayor que en un parto vaginal, por ello, antes de proceder a practicar una cesárea se suele administrar a la futura mamá un antibiótico como prevención. Ahora conocemos una investigación desarrollada por expertos de la Universidad de Alabama (Estados Unidos), en la que se concluye que antes de una cesárea es recomendable administrar dos antibióticos diferentes, ya que el riesgo de infección se reduce de forma significativa.

Los expertos explican que al tratamiento habitual, basta añadir una dosis de azitromicina, antibiótico habitual en el tratamiento de diversas infecciones bacterianas, para lograr reducir el riesgo de infección hasta en un 50% después de una cesárea. Para los expertos, la infección es una de las complicaciones más habituales en un parto por cesárea, la razón es que hasta el 70% de las cesáreas no son electivas y se realizan tras la rotura de las membranas.

Los investigadores comentan que aproximadamente un 12% de las cesáreas derivan en una infección, es decir, una de cada ocho mujeres que se someten a una cesárea, sufren este problema. La infección es un problema que provoca malestar y un mayor número de días de hospitalización, incluso en algunos casos puede provocar la muerte. Se podría reducir esta tasa de forma significativa utilizando un antibiótico extra relativamente económico, la azitromicina. Para llegar a esta conclusión los expertos realizaron un ensayo con 2.013 mujeres de 14 centros de salud estadounidenses.

Estas mujeres tuvieron un parto por cesárea no electiva que se realizó durante el trabajo de parto o tras romperse las membranas. Se dividieron en dos grupos al azar, un primer grupo recibió dos antibióticos y un segundo grupo un placebo que sustituía al segundo fármaco. Posteriormente se realizó un seguimiento durante seis semanas tras el parto para observar si se producían infecciones.

Cesárea

Se constató que el grupo que recibió los dos antibióticos, el estándar y la azitromicina, tuvo un 50% menos de casos de infección que el grupo que sólo recibió un antibiótico y el placebo. Según los resultados, un 6% de las mujeres que recibieron azitromicina desarrollaron una infección, y esta cifra se elevó hasta el 12% en el caso de las mujeres que sólo recibieron el antibiótico estándar. Centrándose en una infección como la endometritis, los resultados muestran que esta infección afectó a un 4% de las mujeres que tomaron los dos antibióticos, la cifra se incrementó hasta el 6% en el grupo que tomó solo un antibiótico.

Dada la gran cantidad de cesáreas que se realizan en Estados Unidos, adoptar este sistema preventivo sería beneficioso, los autores destacan que además de reducir la incidencia de infecciones, se reduciría el coste económico que conllevan, y eso utilizando un antibiótico adicional de coste reducido. En el vídeo que encabeza el post explican los resultados obtenidos con esta investigación. Podéis conocer todos los detalles a través de este artículo publicado en la revista científica New England Journal of Medicine.

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