Actividades que podemos hacer en casa para niños hiperactivos

La hiperactividad puede ser pasajera y probablemente causada por algún trastorno bien familiar o bien escolar que haya influido en el niño. Para que canalice toda esa actividad extra es necesario ayudarle con actividades que le tranquilicen, enseñarle a concentrarse y a empezar y terminar tareas. Elogiarlo por las tareas hechas y terminadas y no castigarlo en el caso contrario será importante para que supere esta etapa.

La hiperactividad es una alteración de la conducta que en niños se puede ver reflejada en la actitud que adoptan cuando están solos o cuando están acompañados, sobre todo cuando están con personas que no son habituales. Generalmente, son niños que comienzan muchas tareas pero son incapaces de terminarlas, van de aquí para allá moviéndose constantemente pero sin realizar ninguna actividad con alguna finalidad determinada.

Los niños hiperactivos suelen empezar muchas tareas y no terminar ninguna.

Para empezar, debemos tener en cuenta que a un niño hiperactivo no lo vas a poder mantener demasiado tiempo haciendo la misma tarea, por lo que debes animarlo a realizar actividades cortas y que sepas que pueden mantenerlo sentado o tranquilo durante un periodo de tiempo que estimes adecuado. Se puede ir aumentando poco a poco el tiempo para que se vaya acostumbrando a alargar los tiempos.

Crear un ambiente relajado y sin ruidos fuertes ayudará a que se tranquilice y que se concentre. Para conseguir una reacción positiva a las tareas que le encomiendes es importante elogiar el trabajo realizado por el pequeño. La estimulación es muy importante para conseguir resultados, mientras que castigarlo por no hacerlo es contraproducente. Establecer unas rutinas claras le ayudará, así como saber qué debe hacer o cómo debe ayudar en casa.

Así pues, vamos a explicar algunas actividades que podemos realizar con nuestros hijos desde casa para ayudarles a canalizar esa hiperactividad, empezando por una tarea bastante fácil de seguir al menos dos veces por semana: pintar un folio con colores vivos y diferentes, sin dejar espacios en blanco. Con este tipo de actividad se potencia la perseverancia; para conseguirlo debes estar ahí con él animándolo.

Una manera de atraer su atención y relajarlo es contándole una historia. Debes animarle a que participe y que no se distraiga. Si se distrae es aconsejable ayudarle a retomar la historia hasta que la hayamos terminado. También podemos mejorar su concentración a través de imágenes. Podemos escoger algunas que tengan bastantes detalles y explicarle que debe mirar atentamente cada una de ellas, acto seguido las iremos escondiendo y él deberá explicarnos qué detalles son los que recuerda.

También podemos proponerle que reúna objetos de diferentes colores o tamaños, dejándo que haga todos los grupos que desee. Después deberá explicarnos cuál ha sido su criterio a la hora de realizar los grupos. Otra actividad divertida para él es hacer una carrera de caracoles. La finalidad de esta carrera no es llegar el primero, sino al revés, llegar el último y la debe hacer el papá o la mamá o los dos juntos con el niño. Otra actividad que puede ayudar a relajarlo es enseñarle a respirar dejando entrar el aire lentamente: inspirando el aire y dejando que entre poco a poco como si de un globo de tratara y después enseñarle a  soltarlo también poco a poco y muy lentamente.

Foto por humbert15 en Flickr

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