La falta de yodo pone en peligro a 19 millones de niños en el mundo

El consumo deficiente de yodo en mujeres embarazadas e infantes causa daños cerebrales. Un importante número de chicos vive en riesgo de padecer problemas de esta índole por la ausencia de este mineral en su dieta diaria.

Importancia del yodo para la salud

El óptimo desarrollo del niño depende en gran medida de los hábitos que haya seguido la madre durante el embarazo. En la gestación es primordial la ingesta de muchos nutrientes, entre ellos el yodo. La ausencia de este componente provoca serios problemas psicológicos y cerebrales en el infante. Lamentablemente, estudios recientes aseveran que aún hay millones de pequeños que no reciben una buena dieta, ni en la gravidez ni después de ella.

Se estima que unos 19 millones de infantes están en riesgo de enfrentar alguna afectación en las estructuras cerebrales por la falta de yodo. Al menos así lo demostró una investigación divulgada por los promotores del programa de la ONU para la infancia, donde se mencionó la disminución del coeficiente intelectual o capital cognitivo, como una de las principales consecuencias.

 “Los nutrientes que ingiere un niño en sus primeros años determinan su capacidad intelectual para toda su vida”, ha explicado en diversas publicaciones Roland Kupka, asesora de nutrición de la UNICEF.

Consecuencias de no consumir yodo

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en conjunto con la UNICEF y el Consejo Internacional para el Control de los Desórdenes por Deficiencia de Yodo, revelaron que 38% de los habitantes en el mundo se encuentran a expensas de sufrir trastornos por la insuficiencia de este elemento en su organismo.

Específicamente los niños que no toman yodo, pueden padecer cretinismo, una patología que provoca cierto retraso mental y físico. Además están propensos a desarrollar bocio (inflamación de la tiroides) o mixedema (alteración de los tejidos).

Como si fuera poco, científicos han indicado que 14% de los bebés que consumen poco yodo reflejan entre 8 y 10 puntos menos en su cociente intelectual, acompañado de déficit de lectura. Esto en relación a otros infantes que sí ingieran las dosis correctas del mineral.

Para cubrir el porcentaje de yodo requerido, las mujeres gestantes y las que están amamantando, deberían ingerir diariamente 250 microgramos del mineral. Mientras, las personas en estado normal deberían consumir 150 microgramos al día.

¿Dónde encontrar yodo?

La sal es uno de los alimentos que más yodo aporta, pero está claro que su eso debe ser moderado.  Nutricionistas han mencionado que urge un mayor compromiso de los productores de sal para agregarle más yodo a este alimento.”Toda la sal que se consume en el mundo debería contener suficiente yodo”, han dicho en diferentes ocasiones.

La leche también ofrece yodo, al igual que los pescados y mariscos. Tan sólo el pez salmonete contiene 190 microgramos de yodo por cada 100 gramos. Por su parte, los mariscos-además de yodo-tienen poca grasa, muchas vitaminas y ácido fólico, por lo que se deben integrar al menú con frecuencia. No obstante, deben estar bien cocidos.

Camarones, mejillones, bacalao, caballa, arenque, atún blanco, salmón, lenguado y sardina también contienen cierto porcentaje de yodo. Sin embargo, su ingesta en el embarazo debe estar supervisada. En cuanto a las legumbres, el brócoli, las zanahorias, espinacas y algunas frutas como la piña, se componen de yodo.

La OMS ha sugerido que la fórmula más simple de cubrir la dosis de yodo, es añadir sal yodada a las comidas. De esta manera, se pueden prevenir patologías. Igualmente, las futuras mamás o las que esperan serlo en el futuro, deben tomar fármacos que le aporten mínimo 200 mcg al día. En años anteriores, se ha dicho que las embarazadas no toman la cantidad de yodo que necesitan y que la deficiencia de yodo durante el embarazo es un problema global. No dejes que te afecte.

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