¿Se debería permitir la donación de esperma después de la muerte?

En el Reino Unido, algunos expertos plantean que se permita la donación de esperma después de la muerte como una solución a la falta de donaciones existente en el país. Comentan que el esperma es viable incluso dos días después del fallecimiento, siendo una solución para quienes no quieren donar en vida por las complicaciones existentes.

Donación de esperma post mortem

Investigadores de la Universidad de Leicester y del Hospital Wythenshawe (Reino Unido), creen que se debería permitir la donación de esperma después de la muerte a fin de poder cubrir las necesidades de las clínicas de fertilidad. Consideran que se trata de una práctica moralmente aceptable si los hombres consienten en vida, del mismo modo que es aceptable que se donen los órganos para realizar trasplantes que salvan vidas.

Los expertos comentan que, mediante cirugía, electro eyaculación u otras técnicas, se puede recoger el esperma que incluso después de dos días del fallecimiento del donante, sigue siendo funcional pudiendo lograr la concepción. Creen que los espermatozoides pueden y deben donarse del mismo modo que los órganos de personas tras su fallecimiento, y que las clínicas de fertilidad deberían aceptar este tipo de donaciones, ya que se contaría con mayor cantidad de esperma para ayudar a las parejas a que puedan tener un bebé mediante las técnicas de fertilización.

Para los críticos de esta propuesta, la idea es poco práctica y es poco probable que facilite un aumento de las donaciones. La iniciativa surge debido a que en el país se realizan pocas donaciones de esperma, hasta el punto de que se deben importar de otros países muestras de esperma cada año. Recordemos que en 2015 hablábamos de las donaciones de esperma en el Reino Unido, concretamente del Banco Nacional de Esperma que terminó abandonando se actividad por su fracaso absoluto en el intento por captar nuevos donantes.

Dado que la donación de esperma sigue siendo poco común entre los hombres británicos, se aboga por donaciones tras la muerte, apuntando que los espermatozoides serian sometidos a rigurosos controles para asegurar su calidad y viabilidad. Se está hablando de la aceptación de la práctica por parte de la comunidad médica, pero ¿han tenido en cuenta la opinión de las parejas? Seguramente habrá quien considere que es una buena idea y quien prefiera el esperma de un donante vivo, aunque sea de otro país.

Los investigadores explican que se realizan pocas donaciones en Reino Unido debido a que los donantes pierden el anonimato, a las exigencias para ser donante, a la cantidad de tiempo que se debe perder con las pruebas, a la escasa compensación económica que no sufraga los gastos que tiene el donante para acudir al banco de esperma, etc. Por tanto, la donación de esperma póstuma evita la mayoría de estos problemas, permitiendo los aspectos positivos de la donación.

¿No sería mejor cambiar las reglas? Con una mejor retribución y evitando que se pierda el anonimato, es probable que el número de donantes aumentase, en su lugar se opta por una solución que genera irremediablemente dudas. Según leemos aquí, para algunos expertos es una iniciativa poco práctica y probablemente no favorecerá el aumento de donantes, consideran que lo mejor sería poner en práctica los recursos adecuados para conocer la necesidad de los donantes vivos de esperma.

Los críticos de la propuesta prefieren que se invierta la energía en tratar de reclutar donantes más jóvenes, sanos y dispuestos, que estén vivos cuando el bebé sea concebido. En fin, es un tema de debate del que seguramente se volverá a hablar en breve, podéis conocer la exposición que realizan los expertos sobre su propuesta a través de este artículo publicado en la revista científica Journal of Medical Ethics.

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