Síndrome de Asherman

Síndrome de Asherman

Una de las principales características del Síndrome de Asherman es que puede complicar la concepción a una mujer que esté deseando quedar embarazada, además de ser causa de abortos espontáneos. Aparece generalmente en mujeres que después de haber tenido un aborto espontáneo o voluntario se han realizado un raspado o legrado de su útero.

Cuando se realiza un legrado el útero puede sufrir alguna herida que no cure bien generándose cicatrices en la pared uterina haciendo que las paredes anterior y posterior se adhieran total o parcialmente. Cuanto más pegadas están más grave es el Síndrome de Asherman, ya que al estar pegadas se impide que se forme el endometrio en ellas impidiendo que el embrión se implante en el útero por lo que a pesar de que la mujer no tiene problemas de fertilidad no consigue quedarse embarazada produciéndose abortos espontáneos.

Para saber si sufres este problema el ginecólogo deberá hacerte una serie de pruebas para confirmar que no padeces el Síndrome de Asherman, una de ellas es un ultrasonido transvaginal y si no consiguen un resultado positivo tendrán que realizar una HSG que es una radiografía del útero dónde se podrán ver si las paredes del útero están adheridas la una con la otra o no.

Si los resultados demuestran que se tiene el Síndrome de Asherman no hay que preocuparse, mediante una cirugía se cortan las adherencias para separar las paredes mediante una histeroscopia utilizando una pequeña cámara por el útero para poder seguir la operación. Una vez solucionado el problema y tras una recuperación no debería tener la mujer ningún tipo de problema para quedar embarazada de nuevo y llevar a cabo con éxito esta vez su embarazo.

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