Inyección de esperma intracitoplasmática

Técnicas de reproducción asistida

La denominada inyección intracitoplasmática de espermatozoides o ICSI es una de las técnicas que se realizan en los procesos de reproducción asistida, concretamente en los procesos de FIV (Fecundación in Vitro). La inyección intracitoplasmática de espermatozoides suele utilizarse cuando los gametos masculinos o espermatozoides tienen problemas de movilidad.

En este caso, la inyección de esperma intracitoplasmática introduce un espermatozoide en el citoplasma del ovocito o célula germinal femenina para lograr obtener embriones que podrán transferirse al útero materno para iniciar la gestación. Como decíamos, el ICSI se usa para los casos en los que la imposibilidad de la concepción está asociada a la esterilidad masculina por varios motivos, además del mencionado, se podría destacar el escaso número de espermatozoides, que se sitúa por debajo de los valores determinados como normales (recordemos que lo habitual es un número de entre 80 y 120 millones de espermatozoides por milímetro cúbico), o cuando es necesario superar una enfermedad genética y seleccionar embriones sanos mediante el diagnóstico genético preimplantacional entre otros.

El proceso de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides se inicia con la estimulación ovárica, la futura madre recibe un tratamiento con gonadotropinas, tres tipos de hormonas , la hormona luteinizante, la hormona estimulante del folículo y la gonadotropina coriónica humana . Cada una actúa con una finalidad, iniciar el proceso de ovulación, estimular el crecimiento del folículo ovárico, etc. El siguiente paso contempla la punción del ovario por vía transvaginal previa anestesia local y aspirar los ovocitos que se encuentran en los folículos.

Esta sería la primera parte del proceso para lograr obtener los ovocitos que serán utilizados en la inyección intracitoplasmática de espermatozoides o ICSI. El siguiente paso comprende la recogida del semen y la selección de aquellos espermatozoides que visualmente parecen encontrarse en perfecto estado. Viene al caso recordar que los espermatozoides sanos pueden contener ADN defectuoso y las posibilidades de lograr un embrión sano se reducen. En este caso sería interesante que en todos los procesos de reproducción asistida que lo requirieran, se utilizaran las esferas magnéticas para atraer espermatozoides defectuosos y garantizar que los que se han obtenido reúnan todas las condiciones para obtener embriones viables.

Seleccionados los espermatozoides, los ovocitos que se han extraído son sometidos a un proceso de decumulación, es decir, eliminar de los ovocitos las células del cúmulo-corona que lo recubren. Cuando los ovocitos están preparados (maduros) se procede a la introducción de un espermatozoide en cada uno de ellos, tras la fecundación se “cultivan” en unas condiciones específicas que permitan el desarrollo del embrión, pasados un par de días se procede a la transferencia embrionaria de aquellos embriones seleccionados por sus requisitos y calidad al útero materno.

Si todo sale según lo previsto, irán avanzando las semanas del embarazo hasta que finalmente se produzca el feliz acontecimiento del parto.

Foto | Bruno C. Vellutini

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