¿Necesitas realmente un sillón de lactancia?

Aunque no es un mueble indispensable, la silla de lactancia te salvará de muchos dolores de espalda. Es una pieza cómoda que podrás adaptar a otros usos cuando dejes de amamantar.

Por qué tener un sillón para lactancia

Fuente: paralosbebes.com en Pinterest

La alimentación es un factor clave para el desarrollo y crecimiento del bebé. Ya sea que hayas elegido darle leche materna o biberón, es necesario contar con un espacio que resulte cómodo y placentero para ambos. Luz tenue, clima agradable, calma absoluta y por qué no, un sillón de lactancia. 

Durante los primeros meses serán muchas las horas, tanto de día como de noche, que tendrás a tu bebé en brazos para darle de comer. Adoptarás todas las posiciones posibles para encontrar el mejor acomodo, pero no siempre lo lograrás. De tanto esfuerzo, podrías llegar a padecer dolores de espalda o cuello.

Si no te hallas a salvo en ningún lugar, colocar un sillón de lactancia en la habitación del bebé puede ser la mejor opción. La mayoría son acolchados y con respaldo amplio, lo que representa un gran alivio. Incluso, hay modelos que se pueden adaptar a tres o más posiciones, para facilitarte la acción de sentarte, levantarte y mecer. Realmente son muy útiles.

El modelo de sillón de lactancia ideal

Aunque no es un mueble imprescindible, un sillón de lactancia puede garantizar confort. Es necesario que sea grande, mullido y silencioso. El asiento debe ser amplio y alto, al igual que el espaldar. Además, debe contar con reposabrazos y reposacabeza. Si esta última pieza es desmontable y lavable muchísimo mejor. El reposapiés también es de suma importancia, pero si lo tiene, se puede combinar con una pequeña butaca que disponga de la misma altura para dejar caer las piernas.

Con suaves movimientos

El bebé está acostumbrado al balanceo que sentía en tu barriga. Por eso, un sillón mecedor puede ser un gran aliado. Cuando termines de alimentarlo, te puedes valer de ese suave vaivén para dormirlo. Se sentirá relajado y sereno entre tus brazos.

Existen sillones de lactancia con movimientos vibratorios que te regalarán un sutil masaje, evitando las contracciones musculares. También hay modelos reclinables que son una maravilla. Los más equipados tienen bolsillos a los costados para que puedas colocar allí el control, otro biberón, los pañales o cualquier cosa que puedas necesitar.

Fácil de limpiar

Es normal que los bebés recién nacidos vomiten de vez en cuando a consecuencia de los cólicos, o simplemente boten algún buche. Al escoger un sillón de lactancia es importante considerar que la tela sea fácil de limpiar, porque seguro se ensuciará de alimento más de una vez. Lo puedes elegir de cuero, semicuero o lana. Eso sí, asegúrate que sea antideslizante y lo suficientemente tupido.

Y en cuanto al tono, no te limites a que sea uno exacto al de la decoración. Puedes elegir un sillón de lactancia de color neutro para que se adapte a otros estilos cuando quieras refrescar el look del dormitorio. Incluso, pasado el tiempo, podrás colocarlo en la sala de ver TV. Lucirá muy bien. Selecciona uno con diseño simple y atemporal, que sea fácil de desmontar y trasladar a donde quieras.

Beneficios de contar con un sillón de lactancia

Muchas mamás quizás se cohíban de comprar un sillón de lactancia por considerar que no lo necesitan. Esto es decisión personal, pero no hay que dejar de reconocer que este tipo de mobiliario aporta varios beneficios. No se trata sólo de un implemento decorativo. Ha sido pensado para cuidar la salud y bienestar de la madre tras el parto. Acá algunas de sus bondades.

  • Circulación. Especialistas afirman que el balanceo ayuda a reducir los problemas de circulación que causan las varices o la inflamación en las extremidades. Aunque esto no suple el ejercicio, es favorable.
  • Humor. Hay quienes dicen que el vaivén de las sillas de lactancia colabora con la liberación de endorfinas que mejoran el estado de ánimo y el humor.
  • Dolores. Tras el alumbramiento las madres quedan padeciendo de dolores en el área ventral o cervical por unos días. La posición que le permite adoptar estos sillones relajan esas zona y previenen que el peso del bebé detone o acentúe estas molestias.
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