Mastitis puerperal

Madre dando el pecho

La mastitis es una infección del tejido mamario causado por la penetración de algunas bacterias a través de fisuras y conductos del pezón. La mastitis puerperal es la que suele presentarse en las mujeres que están en periodo de lactancia materna, pues debido a los cambios anatómicos y fisiológicos que sufren las mamas, son más susceptibles a sufrir lesiones e infecciones.

Una fisura en las mamas, puede ocasionar que las bacterias que viven en nuestra piel, los estafilococos, penetren en el tejido graso de la mama y proliferen. Como consecuencia de esto, aparece un color rojizo intenso, junto con un aumento de temperatura en la zona y de dolor, cosa que dificulta la salida de la leche. Esta infección suele ocurrir entre la segunda y la sexta semana después del parto.

La mastitis puerperal se puede tratar con antibióticos y calmantes, pero debe ser el médico el que los prescriba. Otras prácticas que mejorarán la mastitis son conseguir vaciar completamente los senos regularmente, con lo cual se aconseja continuar amamantando al bebé (ya sabemos que la lactancia materna aporta numerosos beneficios), pero también se puede hacer uso del sacaleches. Además se recomienda tomar abundantes líquidos a lo largo de día.

Es poco frecuente, pero si la mastitis se agrava puede llegar a producir un absceso mamario, este se da en el 5-11% de las mujeres que tienen esta infección. Ocasiona la acumulación de pus en el pecho, por lo que aumenta el dolor en la mama, la fiebre y es probable que el médico intente drenarlo quirúrgicamente y aconseje a la mamá dejar de dar el pecho al bebé.

La mastitis puerperal afecta a entre una y tres mujeres de cada 100 mujeres, por lo que es relativamente poco frecuente. En el caso de presentar algún síntoma, se debe de acudir al especialista de inmediato para su correcto tratamiento.

Vía | Maternofetal
Foto | Raphael Goetter

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