Inducir el parto

Inducir el parto

Una de las cosas que hacemos en cuanto sabemos que estamos embarazadas es intentar calcular la fecha del parto, para saber el día en que nacerá nuestro bebé, pero un embarazo no es una ciencia exacta y no siempre viene en la fecha que nos han dicho, a veces se adelanta y nacen prematuros, pero también se da el caso en que se retrasa porque no se decide a salir, entonces es cuando hay que inducir el parto.

El parto dura 39 semanas desde la fecha de la última regla, lo normal es que nazca en el plazo pero hay ocasiones en que por una razón u otra hay que inducir el parto provocándolo por alguna patología en la gestación o por sobrepasar el límite de las 42 semanas, que es el máximo que se puede esperar para evitar riesgos en la vida del bebé. La inducción es provocar las contracciones mediante medicamentos u otras técnicas médicas, el médico valorará las características de la gestación para determinar la técnica a utilizar en cada caso. Primero realizará mediante el test de Bishop el cuello del útero, palpándolo podrá valorar cinco elementos que determinan si el cérvix está más o menos favorable; Su longitud, su dilatación, su posición respecto a la vagina, su consistencia y la distancia entre la cabeza del niño y la salida del canal del parto. También tendrá en cuenta si se es primeriza o si has tenido alguna cesárea anteriormente.

Los métodos para inducir el parto suelen ser;

La maniobra de Hamilton, también conocida como despegamiento de membranas, estimulación poco invasiva, aunque sólo es válido si el cuello uterino ha comenzado a abrirse. Tras realizar un examen vaginal, el médico pasa un dedo hacia adelante y atrás para liberar sustancias naturales que facilitarán su maduración en iniciarán las contracciones. Es normal tener un pequeño manchado vaginal y la técnica se hace en consulta a los pocos días de salir de cuentas, después te vas a casa y haces vida normal.

Cuando esta técnica para inducir el parto no da resultado ya se aplican otras diferentes en el hospital, una es la maduración cervical o inducción con prostaglandinas, que se usa cuando el cérvix aún está poco maduro para el parto, es un gel intracervical o un óvulo vaginal directamente en el cuello del útero para madurarlo (ablandarlo) para que dilate, estimula las contracciones y se aplica cada ocho horas.

La administración de oxitocina, cuando las prostaglandinas están contraindicadas y el cérvix algo dilatado, estimula las contracciones, se administra vía intravenosa, disuelta en el suero y en goteo continuo, aumentando poco a poco la dosis hasta que el parto evoluciona sin complicaciones.

Tras un parto inducido los otros no tienen porque serlo, las primerizas o gestantes con patologías suelen ser las más frecuentes, dura lo mismo que un parto normal, se puede aplicar igualmente la epidural y no tienen porqué acabar la inducción en cesárea. Los motivos para inducir el parto son además de los anteriormente mencionados, una rotura prematura de la bolsa amniótica, preeclampsia, retraso de crecimiento fetal, malformaciones en el feto, enfermedades maternas como diabetes gestacional, hipertensión o infección uterina.

Vía|  www.crecerfeliz.es
Foto| davhor

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