Inducir el parto a las 41 semanas de embarazo puede salvar la vida de los bebés

Según los resultados de una revisión realizada sobre los estudios relacionados con el parto prolongado, inducir el parto a las 41 semanas de embarazo ofrece beneficios a los bebés, ya que se reduce en un 67% el riesgo de muerte del bebé, así como de otros problemas de salud. Los expertos consideran que nada más superar las 40 semanas de gestación, es conveniente inducir el parto.

Embarazo prolongado

Según un estudio desarrollado por expertos del Instituto de Investigación Médica y de Salud de Australia Meridional y la Universidad de Adelaida (Australia) que pertenecen a The Cochrane Collaboration, inducir el parto a las 41 semanas de embarazo puede salvar la vida de los bebés. Los investigadores comentan que se reduce la tasa de partos por cesárea, así como otras complicaciones que pueden causar la muerte de los pequeños, por lo que no es recomendable dejar que la naturaleza siga su curso y se aborde la 42 semana del embarazo.

Recordemos que en este post sobre el embarazo prolongado comentábamos qué problemas podrían surgir, así como los procedimientos de control y examen que se siguen en este tipo de embarazos para determinar la viabilidad de un parto natural inducido. Los investigadores explican que, aunque los médicos han comprendido desde hace tiempo los riesgos de dejar que el embarazo siga su curso superando las 40 semanas, parece que no está claro si las políticas hospitalarias que fomentan la inducción del parto, pueden ayudar a reducir estos riesgos.

En el estudio se analizaron 30 ensayos controlados aleatorios en los que participaron más de 12.000 mujeres embarazadas, los ensayos se realizaron en Estados Unidos, Reino Unido, Noruega, China, Tailandia, India, Suecia, Canadá, Países Bajos, Finlandia, Austria, Francia, Túnez y España, por lo que se puede hablar de un meta análisis. En los ensayos se compararon los resultados en base a si el centro hospitalario, tenía una política para inducir el parto si el embarazo sobrepasaba las 40 semanas de gestación, se permitía que alcanzasen las 41 semanas de gestación o se mantenía su curso apurando hasta el último momento antes de proceder a la inducción.

El análisis determinó que se reducía en un 67% el riesgo de muerte del bebé si se seguía una política de inducir el parto al superar las 40 semanas de gestación en comparación con las otras dos posibilidades mencionadas. Siguiendo la política de inducir el parto tras las 40 semanas, dos bebés murieron, sin embargo, se produjeron 16 muertes si el parto era el resultado de un embarazo prolongado. Con estos datos se calcula que la inducción podría prevenir una muerte por cada 426 partos, además, se constató que con la inducción al parto, las mujeres tenían un 8% menos de probabilidades de tener un parto por cesárea.

Con respecto a otras complicaciones que puede sufrir la madre, como el desgarro perineal, el sangrado o la duración de la estancia hospitalaria, los investigadores no encontraron diferencias significativas. Sin embargo, en lo que respecta a los bebés, se constató que tenían un 12% menos de probabilidades de ser ingresados en la unidad de cuidados intensivos si se procedía a inducir el parto nada mas superar las 40 semanas de gestación.

Los expertos comentan que ha quedado una pregunta en el aire, ¿qué sucedería si se indujera el parto a las 39 o 40 semanas de gestación? Consideran que quizá habría algún pequeño beneficio, pero no valdría la pena tenerlo en cuenta, el procedimiento se ha de considerar sólo en los embarazos prolongados. Sin embargo, recordamos este estudio en el que se concluía que inducir el trabajo de parto a las 39 semanas de embarazo en mujeres sanas reducía el riesgo de cesárea.

Podéis conocer todos los datos de la investigación a través de este artículo publicado en la organización sin ánimo de lucro The Cochrane Collaboration.

Foto | benjgibbs

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