Formas de parir según el ancho de las caderas

La forma de dar a luz es diferente en base a muchas razones, son muchas las futuras mamás que por ejemplo piensan que por ser pequeñas de cuerpo si o si están destinadas a dar a luz a su niño por cesárea, lo cierto es que lo que determina eso es el ancho de las caderas, y ocurre que mujeres muy delgadas tienen la pelvis suficientemente ancha como que pase su bebé sin problemas, y otras mujeres más robustas tienen caderas estrechas que dificultan el parto natural y son derivadas a cesárea.

La única forma de determinar si el bebé que está pronto a nacer puede o no pasar por la cavidad pélvica de la madre es el obstetra, que realizará los tactos y ecografías correspondientes para analizar la relación entre el tamaño del bebé y el espacio con el que se cuenta para que éste salga, de no ser suficiente se programará un parto por cesárea.

La pélvis es una cavidad ósea de buena amplitud que se encuentra en la parte inferior del torso y se forma por las caderas y otros cuatro huesos inferiores que ocupan posiciones en el sacro y el coxis en la parte trasera, los huesos ilíacos a ambos lados y el pubis por delante. Durante todo el embarazo el bebé se encuentra ubicado sobre el pubis y hacia el momento del nacimiento necesita poder encajarse en la pelvis y posteriormente atravesarla, siendo la forma de ésta el factor más crítico para descubrir que tipo de parto se tendrá.

Es sumamente común que desde el comienzo se realice un exámen de tamaño con un pelvímetro, un aparato que palpa las caderas y evalúa las dimensiones, con esos datos el médico puede hacerse una idea del procedimiento más conveniente, si las caderas son anchas se espera un parto viginal, si son muy estrechas lo más apropiado es preparar todo para la programación de un parto por cesárea, aunque de todos modos eso no se confirma hasta el final del embarazo ya que puede suceder que todo se revierta, que aquellas con caderas anchas que podía tener a su hijo de forma natural vea una complicación por la forma en la que se encaja el bebé o el tamaño del mismo, y deba ser intervenida, o que aquellas con caderas estrechas vean con los meses de embarazo ablandados los tejidos y ligamentos que sujetan la zona pélvica por las hormonas gestacionales, y consigan la suficiente flexibilidad para parir a su hijo vaginalmente.

Todo se tratará entonces del control que vaya realizando el médico a lo largo de todo el embarazo, contemplando todos los factores mediante los correspondientes tactos vaginales y las ecografías mes a mes, siendo en ocasiones necesaria la práctica de un escáner durante el último mes para quitar toda duda sobre la forma en la que se recibirá al pequeño por nacer.

Hay diferentes formas de pelvis, son esos huesos los que determinan en gran medida si el niño podrá encajar allí su cabeza cuando sea el momento de nacer. El 50% de las mujeres occidentales presentan una pelvis redonda, que permite sin problemas el parto vaginal. Otro 25% de mujeres tienen una pelvis ovalada, con esto pueden experimentar un parto vaginal, aunque en ocasiones es necesaria la intervención con fórceps.

Hay un 23% de mujeres que tienen la pelvis acorazonada, en esos casos el parto puede ser o vaginal o por cesárea, se determina casi a último momento. Por último, un 3% de las mujeres tienen la pelvis aplanada, en esos casos el niño pasa sin inconvenientes por el canal vaginal de su madre.

Vía | Crecer Feliz
Foto | babble

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