Etapas del parto: Dilatación

La dilatación es la primera de las etapas del parto, se trata de un proceso en el que se inicia la dilatación del cuello uterino o cérvix, la apertura por la que debe pasar el futuro bebé.

Trabajo de parto

En otras ocasiones hemos hablado sobre las etapas del parto, proceso cuyo inicio y duración varía dependiendo de cada mujer. Las etapas del parto son dilatación, expulsión y alumbramiento, aunque algunos especialistas añaden otra más, la recuperación inmediata o puerperio inmediato.

Aunque ya hemos explicado el desarrollo de cada etapa, hoy queremos ampliar la información y detallar una a una cada etapa del parto, en este caso empezaremos con la primera, la dilatación. Su duración puede ser de hasta 18 horas en el caso de madres primerizas, en esta etapa se inicia la dilatación del cuello uterino o cérvix, apertura por la que deberá pasar el futuro bebé. Inicialmente el cuello uterino mide unos 4 centímetros de longitud y unos 2’5 centímetros de diámetro, la dilatación altera las medidas hasta alcanzar los 10 centímetros.

En la primera fase de dilatación, el cuello uterino se ablanda y se acorta hasta que desaparece, este cambio se produce como resultado de la acción de varias hormonas, como por ejemplo la oxitocina y las prostaglandinas. Una vez que se borra el cuello uterino empieza la fase de dilatación, se inician las contracciones uterinas, al principio se producen en espacios temporales de entre 3 y 15 minutos y tienen una duración de 30 segundos, el tiempo y frecuencia se irán incrementando a medida que avance el parto. Las primeras contracciones no suelen ser dolorosas, pero en el momento en el que el cuello del útero alcance los 4 centímetros empezará el dolor.

Como decíamos al principio, el tiempo del trabajo de parto varía según la mujer y dependiendo de si es primeriza, también se han de tener en cuenta las características morfológicas de la madre y del futuro bebé. La media de tiempo se establece en 12-14 horas de dilatación para las madres primerizas y 8 horas para las madres que ya han dado a luz anteriormente. Este proceso concluye en el momento en el que se alcanzan los 10 centímetros de dilatación, aunque esta tampoco es una regla exacta, es posible que se alcance un tamaño menor, esto ocurre en el caso de que el bebé sea algo más pequeño de la media habitual.

Ahora bien, hay que tener en cuenta algunos detalles, no todas las contracciones de parto que las futuras mamás sienten provocan la dilatación, éstas son reconocidas porque no son rítmicas y no son progresivas, son el resultado de la distensión que sufren las fibras musculares, son algo molestas pero no son importantes. Durante el trabajo de parto puede suceder que la bolsa amniótica no se rompa (romper aguas) durante una buena parte del proceso, por lo que no es un indicativo de que la mujer esté de parto a pesar de estarlo, el indicativo más fiable son las contracciones, sobre todo si son rítmicas en frecuencia e intensidad. Cuando una futura mamá tiene contracciones cada 5 minutos o si se rompe aguas, deberá ir al hospital. Como apunte cabe destacar que durante el proceso de dilatación, se puede beber pero no comer, así lo recomiendan los especialistas.

Cuando la dilatación avanza, las contracciones se incrementan en frecuencia e intensidad, en algunas ocasiones el útero no se adapta bien a las diferentes etapas del proceso de dilatación y hay que estimular la dinámica uterina con oxitocina, para evitar posibles contratiempos en las siguientes etapas del parto. Como ya hemos explicado, estas son reglas generales y siempre hay excepciones dependiendo de cada mujer, es posible acudir al hospital con una dilatación avanzada y no haber sufrido dolores, esto se debe a que son mujeres con poca sensibilidad al dolor o en su defecto, tienen el cuello uterino desgarrado a causa de partos anteriores, también se puede contemplar la posibilidad de una apertura prematura del cuello uterino.

Según leemos aquí, en el caso de que la dilatación se detenga entre los 3 y 8 centímetros durante un tiempo de unas 2 horas, los especialistas pueden considerar practicar una cesárea. En breve acometeremos con detalle la segunda etapa, el proceso de expulsión. Éste se inicia cuando el futuro bebé ha descendido a través del canal de parto, el empuje de los músculos y las contracciones uterinas facilitarán la salida del pequeño.

Foto | Salimfadhley

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