¿Deseas tener un parto natural? La hipnoterapia puede ayudarte

Ese estado de inconsciencia que guarda similitud con el sueño, puede ayudar a reducir el dolor durante el parto. Aunque algunos médicos aseguran que no aplica al 100% de los casos, vale la pena conocer sus beneficios.

Hipnoterapia para un parto natural

Antes de la aparición de la anestesia, era común que las mujeres parieran con dolor. Sin embargo, durante los años 40 se popularizó una suerte de sugestión a través de la hipnosis, para inducir estados de inconsciencia que facilitan el proceso. De allí que si deseas un parto natural, la hipnoterapia puede ayudarte.

En la actualidad, la hipnosis ha ganado terreno entre las mujeres que quieren dar a luz sin la utilización de medicamentos de analgesia obstetricia. Este tratamiento promete reducir el dolor provocado por las contracciones, disminuir la ansiedad e, incluso, reducir la posibilidad de experimentar depresión postparto.

Pero ¿qué es la hipnosis? Es un estado de inconsciencia que guarda similitud con el sueño, a través del cual permanecemos altamente concentrados, sin que agentes externos puedan distraernos. Aunque creas no haberlo experimentado, te sucede al menos una vez al día cuando te quedas absorto ante un programa de televisión que te gusta, sin que escuches el teléfono o el llamado a la puerta.

Una terapia para quienes deseen un parto natural

La hipnoterapia implica mantener distraída la mente consciente para alcanzar un objetivo. Esta puede realizarse de dos maneras: La primera es mediante la sugestión posthipnótica, la cual consiste en inducir a la mamá a un estado involuntario apto para recibir órdenes. Así, cuando inicien las contracciones, ella instintivamente las ejecutará, logrando relajarse a sí misma.

La segunda requiere de la presencia de una entrenadora que ayude a la futura mamá a llegar a un estado de inconsciencia durante el trabajo de parto. Contrario a lo que se piensa, expertos han desmitificado que el hipnotizado quede a completa merced de quien aplica la terapia. Por ende, no hay de qué preocuparse.

Su historia

Los beneficios de la hipnosis fueron descubiertos por Anton Messner, un médico alemán, que empleó este mecanismo con intenciones curativas. Obtuvo tanto reconocimiento durante el siglo VIII, que el método recibió el nombre de Mesmerismo. Para el siglo XIX, la hipnosis fue utilizada por los pupilos del psiquiatra, Sigmund Freud.

Investigaciones posteriores revelaron que el mismo Messner empleó la hipnoterapia para tratar a enfermos mentales, confirmando su efecto positivo a corto plazo. Sin duda, esto marcó el inicio del psicoanálisis, que se aplica hoy en día.

¿Cómo se hace?

Para quienes defienden la hipnosis, el mecanismo tiene varias aristas. Una de las teorías afirma que si la futura mamá siente miedo durante la labor de parto, su organismo libera hormonas de estrés. Éstas generan una reacción de “resistencia o lucha” que tensa los músculos e interfiere con el nacimiento.

Cuando el subconsciente recibe entrenamiento, es capaz de anticipar una reacción negativa, evitando la respuesta química al estrés, logrando así una experiencia más grata. Esto se debe a que nuestra mente controla muchas de nuestras funciones corporales, pero también controla el sistema de creencias.

Para llevar a cabo la hipnoterapia con éxito, es importante “llenar” la mente de la madre con imágenes cargadas de positivismo, para alcanzar un estado de relajación máxima. Estas visualizaciones deben estar relacionadas con el momento del alumbramiento y las reacciones naturales.

Los seguidores de la hipnoterapia aseguran que las mamás pueden responder tan bien al tratamiento, que pueden liberar las llamadas hormonas de la felicidad (endorfinas o la serotonina) mientras están dando a luz. Con músculos relajados y un sistema nervioso controlado por ella misma, la madre puede sentir menos o ningún tipo de dolor.

Asimismo, la utilización de un vocabulario agradable para describir el alumbramiento también puede ser de gran ayuda. Estudios realizados durante el 2010, señalaron que cuando los médicos usaban palabras intimidantes para describir la inyección epidural, justo antes de ponerla, las mujeres la describían como “dolorosa”.

No solo para el dolor

Al cumplir el primer trimestre de embarazo, antes del alumbramiento, es común que se presenten diversos malestares, como náuseas y pequeños dolores en la zona del vientre. La hipnosis puede servir para controlarlas, pues ayuda a disminuir la tensión y ansiedad, al mismo tiempo que reduce la sensación punzante.

Una forma apropiada de inducir a sí misma la alteración de la conciencia, es concentrar su atención en algo distinto, por ejemplo, la rapidez de su respiración. La motivación es fundamental para un proceso de hipnosis verdaderamente efectivo.

Con respecto a la depresión postparto, algunos médicos coinciden en que este método es efectivo para contrarrestarla porque no se usa anestesia. No obstante, se sabe que el estado de tristeza provocado por el parto, también es causado por hormonas, cambios físicos y emociones diversas. El 90 % de las mujeres puede experimentarla y la hipnosis no ha sido concluyente.

Sus detractores son enfáticos al mencionar que aunque la hipnoterapia es de gran ayuda para las madres que deseen un parto más natural, al igual que la anestesia, no funciona en el 100% de las participantes. Lo conveniente es prestar atención a las indicaciones de su doctor.

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