¿Cómo es nuestro bebé tras el parto?

como es el bebe tras el parto

Una de las cosas que más llama la atención del bebé tras el parto es lo característico de su anatomía y lo diferentes que son a los bebés que estamos acostumbrados a ver. El color o el aspecto de la piel del bebé nada mas nacer, el calor que desprende o el lanugo, harán que se una al resto de sensaciones una gran curiosidad por conocer mas cosas sobre nuestro bebé, aunque seguramente desde el principio del embarazo la curiosidad ha estado presente y habrás podido utilizar programas como MakeMeBabies.

La forma de su cabecita

Al nacer, el bebé tiene la cabecita muy sensible, si se le toca se pueden observar unas zonas más blandas conocidas como fontanelas. Los huesos del cráneo todavía no se han formado del todo, lo que posibilitará que la cabeza crezca con normalidad, así esas zonas blanditas aún no se han osificado.

Son dos fontanelas, la mayor o anterior, que tiene forma de rombo, y la menor o posterior, que tiene forma triangular.

Ambas se irán cerrando con el paso de los meses. Lo habitual es que la anterior se cierre entre los nueve meses y los dos años, mientras que la posterior se cierra mucho antes, en el primer o el segundo mes de edad.

La forma de la cabeza del bebé dependerá en gran medida de cómo haya transcurrido el parto ya que, debido a que los huesos que aún no se encuentran unidos en el cráneo se superponen para favorecer el paso de la cabeza a través del canal del parto. Habitualmente, la forma de la cabecita recupera su aspecto normal durante la primera semana tras el nacimiento.

Si el bebé es muy grande o el parto ha sido complejo, lo frecuente es encontrar una zona más abultada y blanda en la cabeza conocida como caput succedaneum. En otras ocasiones puede aparecer un hematoma sobre el hueso llamado cefalohematoma. Ambas también se desvanecen con el paso de los días.

La influencia de las hormonas maternas

Es habitual que el bebé, en ambos sexos, sufra un agrandamiento del tejido mamario durante los primeros días de vida. Incluso, en la primera semana, es probable que le salga una sustancia lechosa.

Esto se debe a la influencia de los estrógenos u hormonas femeninas de su mamá, que en la última etapa del embarazo traspasan la placenta y llegan hasta el bebé. Estos cambios son temporales, y desaparecen en pocas semanas. No se debe masajear ni apretar los pezones del recién nacido, ya que estas acciones podrían provocarle una infección.

También como consecuencia de la acción de las hormonas de la madre, las niñas pueden presentar un flujo mucoso blanquecino o sanguinolento, similar a la regla por la vagina. Estos síntomas también son frecuentes y en dos semanas acaban desapareciendo.

Foto | Tammra

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